Cosas de la Salta de hoy (3) 'Caso Burbujas': Dos derechos violados

Tras una noche de fiesta, Cuatro ciudadanos no pueden pagar unas horas de hotel y son "escrachados" ilegalmente. Hote alojamientoAsí como en la vieja Europa se habla de la vigencia de “dos derechos” (el canónico y el civil), en el [[Valle de Lerma]] rigen el derecho común, de raíz hispana, y el consuetudinario, que es una mezcla de cánones pre y pos colombinos.

Pues bien, ambos han sido groseramente violados en el llamado “caso Burbujas” (terminología que la prensa vulgar viene utilizando para denominar a los incidentes protagonizados por cuatro ciudadanos mayores de edad en una de las tan lujosas como horribles habitaciones de un hotel alojamiento salteño).

El primer derecho conculcado es el derecho fundamental a la intimidad y al honor de los cuatro protagonistas que han sido prolijamente identificados (con nombres, apellidos, edades, preferencias sexuales y alias artísticos) por la prensa porteña (que trata el tema con una frivolidad exagerada), muy probablemente basándose en fuentes de la [[Policía de la Provincia]].

Conviene señalar, en honor a la verdad, que el primer diario del Norte en offset integral y que, para más datos fuera propiedad del [[Partido Justicialista|Partido Peronista]] hasta 1955, optó prudentemente por reemplazar por iniciales los apellidos de los cuatro ciudadanos a quienes el alcohol de mala calidad y la inflación (seguramente) jugaron una mala pasada.

No obstante, en virtud del mismo principio, hay que decir que la prudencia puesta de manifiesto en este caso por el prestigioso matutino de Limache contrasta con sus prácticas habituales según las cuales cualquier sospechoso ajeno a la órbita del poder es culpable. En realidad, su inexistente Manual de Estilo autoriza las referencias insultantes, despectivas e hirientes tanto respecto de los incluidos en sus listas negras como de las personas que, por su situación o conducta, puedan azuzar el morbo de los lectores.

Si, como todo parece indicar, la fuente utilizada por la prensa porteña para identificar a los enfiestados en la noche del viernes es la Policía local, el Gobierno de la Provincia debería tomar medidas para suprimir estas prácticas abusivas.

El segundo de los derechos desconocidos en el llamado “caso Burbujas” tiene raigambre ancestral, y es el derecho a “declararse suri”. Defrauda quién consume algo y desaparece sin pagar el gasto, pero no quien, hidalgamente, llama al encargado, pone la cara y se “declara suri”.

El “Burbujas” no es un motel y menos un hotel; es, en terminología porteña un “albergue transitorio” o un “telo”, y en el lenguaje salteño un “mueble”). Se trata, en cualquier caso, de un negocio lícito (aun cuando a veces albergue amores prohibidos) y altamente rentable en nuestra ciudad. Y precisamente por ello llama la atención la conducta avariciosa y dual de la empresa que permite, violando normas tradicionales, la entrada de dos parejas en una sola habitación.

Es también el afán de lucro el que lleva a “Burbujas” a desconocer el derecho a “declararse suri”, y a abandonar la sana práctica introducida, nada más comenzar, hacia 1964, la Primera Modernización, por aquel coqueto “mueble” de calle Acevedo esquina Fernández en donde los suris podían saldar la cuenta con relojes de dama, anillos, bicicletas o ruedas de auxilio de automóviles.