Crisis institucional en Salta por el pacto de 'Prostitución en Libertad'

Gran revuelo institucional ha causado el aval brindado por cuatro concejales de Salta (Diego Saravia, Nora Ríos, Cristina Foffani y Cristina Fiore) a un acuerdo entre vecinos del Barrio Hernando de Lerma y prostitutas para "llevar" el ejercicio callejero de la prostitución a la zona cercana a la Terminal de Ómnibus y a los cementerios de Salta. Meretrices en la vía públicaEl motivo del descontento con la actuación de los concejales es la vigencia de normas provinciales y municipales que prohiben el ejercicio de aquella actividad en las vías públicas.

Entre los que se han manifestado, bien es cierto que de modo cauteloso, en contra de lo firmado, se cuenta a Jorge Vidal Casas, jefe de Gabinete de la Intendencia Municipal de Salta, quien ha dicho que: “la actitud de los concejales fue como hacer de Samoré en este problema buscando la salida actual, pero creo que es un tema que está sin poder arreglarse porque la prostitución está prohibida en la vía pública y no se puede hacer una zona roja sin antes corregir algunas situaciones jurídicas y legales de ordenanzas y de leyes”

Vidal Casas considera, no obstante, que "de cualquier manera" hay que buscar la solución “porque, por una situación lógica, hay gente que trabaja de la prostitución y hay que considerarlos y los vecinos también reclaman con justa razón la invasión en donde viven”.

Entendió que para habilitar una zona roja hay que hacer un análisis muy profundo y cambiar la ley de contravención. “Si bien sabemos que se ejerce la prostitución en el mundo, acá en Salta todavía existe una ley que no faculta a poder hacer una zona roja, por consiguiente eso queda en un anhelo de los concejales, pero esta no es la salida”, afirma Vidal Casas.

“Es lógico que adonde vayan van a encontrar resistencia de los vecinos, porque Salta está totalmente poblada: tiene 600 mil habitantes, 320 barrios y no es un tema fácil; es como desvestir un santo y vestir otro”.

Los concejales que avalaron el acuerdo parecen de algún modo inclinados por una solución temporal y parcial, más que por algo definitivo. Sus críticos les achacan ser partidarios de "una prostitución en libertad", pero ellos se defienden diciendo que sólo buscan "una prostitución en el Club Libertad", que no es exactamente lo mismo.

Los concejales justicialistas Juan Carlos Cervantes, Pedro Serrudo y Tomás Rodríguez se han manifestado en contra del convenio y e intentado desmarcarse de la iniciativa de los cuatro concejales diciendo que "no es la posición del cuerpo deliberativo sino únicamente de los cuatro concejales firmantes".

Cervantes recordó que "hay una ley Contravencional y nosotros debemos ser respetuosos de las leyes que nos rigen. Esa no es la posición institucional de este Concejo Deliberante".

Rodríguez, por su parte, refiriéndose a la ubicación de travestis y prostitutas, afirmó que "este es un lugar en el que hay barrios, niños que practican deportes en ese club y la firma del acta muestra que están de acuerdo en eso y esto es simplemente trasladar el problema a otra zona y no solucionarlo".

Hace poco, la Municipalidad clausuró un cabaret (un local de espectáculos a puertas cerradas) que funcionaba en el mismo lugar adonde ahora se quiere instalar la prostitución callejera. En aquella ocasión la autoridad municipal consideró que "la zona no era apta para el rubro" o "el rubro no apto para la zona". Y si un cabaret cerrado "no es apto" para la zona, con mayor razón no lo es un "cabaret abierto", como el que proponen los otros concejales.

El edil Diego Saravia, previamente había homenajeado a los trabajadores sexuales y los vecinos que participaron en las asambleas barriales. “Pienso que están más allá de algunas posiciones que se escudan tras la ley de contravenciones”, expresó.

"Los que firmamos el acuerdo no lo hicimos en nombre del cuerpo deliberativo, sino de cada uno de nosotros y dejamos en claro que no tenemos potestad para legislar sobre la zona roja, sólo actuamos como mediadores", se defendió la concejal Fiore.