Más de diez mil fieles recorrieron las principales arterias de esa ciudad del sur salteño y a las 19 retornaron al templo, donde la feligresía renovó el tradicional Pacto de Fidelidad con sus Santos Patronos Tutelares y se realizó una misa concelebrada que clausuró la fiesta religiosa. El Monseñor Cargnello y el presbítero Carlos Castillo hicieron especial hincapié en la importancia de la familia como catequista y verdadera transmisora de la fe, y en la necesidad de ser "cada vez mejores personas" y respetar "la Ley de Dios", a la vez que rescataron la trascendencia de las fiestas patronales en los pueblos, que sirven para "recuperar las raíces".