Los gobiernos y las democracias serias discuten y buscan consensos sobre lo que va a pasar. Los gobiernos mercantilistas y conformados para sumar poder, discuten y culpan a otros sobre lo pasado. Es un paso, es apenas un cambio pequeñito, tan pequeño que en el gran padrón electoral de la Nación sólo significa el 089% del total.Catamarca mostró, y demostró a todo el país, que en la política puede valer todo; en la democracia no.
Casi un 45% de los catamarqueños no aceptaron y no le tuvieron miedo a las represalias del poder central, a la ausencia de prebendas y a decir que no al clientelismo político.
El gobierno de la Provincia no quiso nacionalizar la elección, lo que sí hizo el poder central y terminó perdiendo.
Barrionuevo fue el primero en romper con una alianza increíble; adversario del kirchnerismo en Buenos Aires luego de dividir a la CGT. Y supuesto aliado en Catamarca, hasta que a lo largo de la tarde lo desmintió (cuando vio que era imposible ganar).
Ramón Saadi que según sus palabras nunca estuvo, ni siquiera en el acto de cierre de campaña, quiso subirse al escenario.
Ninguno de los justicialistas, mostró justicialismo en la gestión. Ninguno tampoco quiso ser el padre de la derrota.
Desde los medios se los posicionó como una disputa: Cobos-Kirchner; desde la apreciación de los habitantes de Catamarca fue: comenzar a modificar la ecuación del poder central y las provincias.
Pero entre la alegría de unos y el silencio y la ausencia de los otros, hubo cantos y arengas repetidas de otros tiempos:
Es para Kirchner que lo mira por TV... y otro muy llamativo de parte del Gobernador ganó la democracia
Ni uno ni otro concepto, son, como mínimo, democráticos. La futbolización de la política y la vida cívica-democrática, no hace otra cosa que hacer perder el tiempo vital a los pueblos, para luego al final de un ciclo, estar en el mismo sitio o peor.
Hoy aunque esto sólo sea una elección menor y el comienzo de un año electoral. Lo que en realidad marca es el retroceso de otro gobierno. Éste, con algo más de un año de gestión (sin contar la gestión anterior).
Por eso cabe preguntarse como ciudadanos, sin importar en que provincia se viva: ¿Sirve cada década enamorarnos de un nuevo gobernante, para después desencantados despreciarlo?
¿Nos lleva a algún futuro sólido, más allá de crisis mundiales, seguir votando personalismo?
¿No es hora de comenzar a exigir de los candidatos; proyectos programáticos y consensuados?
Pero por sobre todo establecer que toda la clase política y gobernante se sienten a una mesa donde se plateen medidas y políticas de Estado al margen de quién gane o no una elección.
En este nuevo año electoral y luego de la crisis agraria, Cobos y varios políticos de las diferentes oposiciones, parecen ser los buenos y el kirchnerismo y buena parte del sindicalismo los malos.
Y quizá si lo analizamos en forma individual, no esté tan errada esta apreciación. Pero tanto uno como otros son y representan, a grandes rasgos, a la mitad de la sociedad.
Y si vivimos viendo a la sociedad de a mitades, en primer lugar no seríamos distintos del kirchnerismo, pero en segundo lugar, nunca vamos a ser un país y una sociedad completa y plena.
Los defectos y negociados de este gobierno, haciendo del estado su propiedad, sin duda es un problema que en algún momento se deberá juzgar.
Pero pensar que la solución política, es un vicepresidente, que tardó 31 minutos en resolver una votación de empate técnico en el senado, para dejar a los productores en igual o peor situación que al comienzo; es por lo menos un exceso de entusiasmo. Pero peor todavía, es otra versión de una votación por personalismos.
Es verdad que de no haberse politizado la 125/8, hubiera sido una simple decisión administrativa. Pero Cobos no tuvo: la pericia, el valor, la imaginación o quién sabe que, para no dar por terminado el debate y llevar a tratamiento alguna propuesta de otro proyecto de Ley.
Como tampoco luego de cerrado el debate, estimuló y buscó consensos en el tratamiento de una verdadera Ley agropecuaria, y no parches como hubo hasta el momento. Desde su posición de vicepresidente.
La política tiene pocos límites en nuestro país y eso quedó demostrado en esta pequeña elección en Catamarca. Pero aveces la democracia se los pone a los límites y eso también se demostró.
El kirchnerismo ha negado empecinadamente la realidad, ha roto con todos los parámetros y medidores de la misma. Como siempre hubo quienes lo denunciamos y también quisieron matar a los mensajeros.
Hoy la realidad vino por ellos, pero al tiempo lo perdimos nosotros, todos nosotros, todo este tiempo.