El Presidente del Banco Santander, don Emilio Botín, va de golpe en golpe y tiro como porque me toca; si, como en el juego de la Oca. Claro que yo desde que observé que don Emilio empezaba utilizar como elementos corporativos de su vestuario oficial unos tirantes y corbata rojos, me lo veía venir. Lo habrán leído en los diarios: unos 51.000 partícipes del fondo Santander Banif Inmobiliaro se han quedado esta semana atrapados en él, sin poder salir. Las peticiones de reembolso han sido tan masivas que el banco Santander solicitó permiso a la Comisión del Mercado de Valores para adoptar medidas excepcionales y suspender las salidas del fondo durante dos años o incluso cuatro, si hacemos caso a los rumores que han circulado en las últimas horas. Si de medidas excepcionales hablamos, don Emilio debería haberlas adoptado desde hace ya bastante. Da la casualidad que conozco el asunto por los medios de información pero también ¡oh casualidad!, por ser yo misma cliente del banco del Sr. Botín. Don Emilio me parece, se ha dedicado últimamente más a sacar pecho, declararse el rey del panorama financiero nacional e internacional y elegir tirantes o corbatas del color de su entidad para lucir guapo ante el público y autoridades del país, que a ocuparse de sus clientes con buen hacer.
A don Emilio se le acumulan los entuertos y los conflictos: que si el fondo Optimal Strategic que comercializaba está involucrado con el tal Madoff y su estafa piramidal, que si el fondo Inmobiliario y su pérdida de valor, que si yo soy mejor que el BBVA, que si hablo muy bien inglés y you are very lucky to be part of Bank Santander Don Emilio, enfríe la cabeza por favor y haga lo posible por enderezar el rumbo, que al final nos vamos a vestir de rojo pero del rojo de números rojos, entiéndame.
Todos los fondos inmobiliarios se han visto afectados enormemente por la caída del sector de la construcción y la pérdida de valor del mercado inmobiliario, especialmente el de grandes edificios en alquiler que son los que manejan este tipo de instrumentos de inversión. En España los dos fondos más importantes pertenecen a los dos grandes bancos: el BBVA y el Santander. La manera de afrontar su casi colapso, ha sido sin embargo muy dispar, si comparamos las decisiones adoptadas por Francisco González presidente del BBVA y Emilio Botín presidente del Santander.
Dejando cuestiones técnicas aparte para no aburrir al lector, diré que el BBVA conoció el descenso de valor de su fondo el pasado noviembre y decidió hacer frente a los reembolsos que se fueron produciendo con su propio capital: aportó 1.600 millones de euros, devolvió el capital invertido a sus clientes y fue comprando las participaciones del fondo que iban dejando vacantes los ahorristas que salían de él.
Muy por el contrario el Santander - que estoy segura conocía el descenso de valor desde esa fecha o incluso antes también , siguió recomendando a sus inversores permanecer en él y sólo cuando la cosa pintó realmente fea, solicitó permiso a la autoridad de los mercados para realizar una tasación extraordinaria después de la cual y ante la avalancha de peticiones de salida, llevó al banco a bloquear las mismas y dejar atrapados a sus clientes sin remisión.
Durante los últimos años el lema del banco Santander en España, ha sido la frasequeremos ser tu banco; suena muy bonita, si pero me está dando la impresión que don Emilio borracho de triunfo está empezando a creer que el banco somos sus clientes y accionistas y el dueño de todo es sólo él. Es al revés don Emilio, justo al revés.
La historia de este asunto continuará, como en las series por capítulos; ya se vislumbran demandas de asociaciones de usuarios de banca y de particulares y la prensa económica no va a estar dispuesta a dar tregua al asunto esta vez. Ahora bien, incluso dando tiempo al tiempo y a la espera de nuevos movimientos del Sr. Botín, me permito visto lo visto, recomendarle a don Emilio que se ande con mucho cuidado no vaya a ser que todos sus clientes se le fuguen en dirección a su principal competidor: el BBVA.
De tan listo, listo Sr. Botín, se ha pasado usted.