La ley vetada creaba un Inventario Nacional de Glaciares, donde debían individualizarse todos los glaciares y geoformas periglaciales que actúan como reservas hídricas existentes en el territorio nacional.El Art. 6 de la Ley 26.148 prohibía que en los glaciares y su entorno se realicen actividades que puedan afectar su condición natural o que impliquen su destrucción o traslado o interfieran en su avance: a) la liberación, dispersión o disposición de sustancias o elementos contaminantes, productos químicos o residuos de cualquier naturaleza o volumen; b) la construcción de obras de arquitectura o infraestructura con excepción de aquellas necesarias para la investigación científica; c) la exploración y explotación minera o petrolífera, incluyendo en dicha restricción aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial saturado en hielo y d) la instalación de industrias o desarrollo de obras o actividades industriales.
El decreto de veto expresa que la Secretaria de Minería del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Publica y Servicios entiende que una ley Nacional no puede fijar prohibiciones absolutas, sino establecer parámetros mínimos que las provincias cumplirán pudiendo determinar mayor rigidez aún, de acuerdo a su especial situación ambiental.
Sin embargo esta ley no prohibía en forma absoluta la minería, solo lo hacía cuando esta se desarrolle sobre glaciares o zona de hielos permanentes. O sea prohibía la minería sobre fuentes y reservas de agua.
No hay discusión científica sobre el hecho de que los glaciares van a desaparecer. Estas actividades que la ley vetada prohibía en torno de estos acelerarán su derretimiento, no hay posibilidad que estos sobrevivan a tamaña explotación, el material particulado, resultado de las explosiones, seguirán oscureciendo, fenómeno que derrite los glaciares hasta llevarlos a su desaparición.
No debemos olvidarnos que estos cuerpos naturales de agua necesitan protección, tanto por el calentamiento global como por las intervenciones que se puedan producir sobre los glaciares, ya que éstos son de suma importancia, por la seguridad hídrica que le entregan a las cuencas para la agricultura, a los ecosistemas y al consumo humano.
El agua vale más que el oro y sobre los glaciares pende la amenaza de un daño irremediable de llevarse a cabo los proyectos mineros. La remoción y manejo de los glaciares provoca espanto hasta en el mundo científico.
* Vicepresidente /Asociación Amigos de los Parques Nacionales AAPN Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas WCPA de la UICN. Red Latinoamericana de Áreas Protegidas RELAP