La madre de Sabrina Berton se ha mostrado conforme con la condena que un tribunal de justicia impuso a la autora material de la muerte de su hija Sabrina, ocurrida hace más de ocho años y medio. Para Roxana Belbruno, sin embargo, este pronunciamiento judicial debería haberse producido muchos años antes. La madre de Sabrina Berton debió enfrentar durante estos años momentos muy difíciles, como la amenaza de prescripción de la acción penal, que hubiera dejado impune la muerte de su hija.
En declaraciones a la emisora de radio FM Capital, Belbruno ha lamentado la lentitud de la justicia salteña y valorado positivamente lo que ella considera han sido «cambios favorables» en los últimos años.
Si bien Belbruno atribuye tales cambios al apoyo de su esposo y de las demás personas que la acompañaron, la marcha de la causa judicial dio un vuelco en febrero de 2013 cuando la Sala Primera de la Cámara de Acusación de la ciudad de Salta desestimó un recurso de casación interpuesto por la entonces imputada Aldana Leyseca y emplazó a la Agente Fiscal Penal Nº 2 a que formalizara de inmediato el requerimiento de elevación a juicio en los términos del artículo 340 del Código Procesal Penal.
A casi tres años de aquella decisión, parece claro que no fue solo la firmeza de la señora Belbruno y la de su marido la que determinó el giro de la instrucción sino la influencia de algunos medios de comunicación, que pusieron muy claramente de manifiesto la profunda inequidad de la prescripción y el peligro social que representa el aval judicial de la impunidad.
Respecto de la cuantía de la pena, Belbruno se ha mostrado conforme con la decisión de los jueces del tribunal. “Todo el mundo me dice que ocho años es muy poco, pero yo la verdad es que no tenía cifrada la cantidad de años que le tenían que dar. Consideraba que eso le correspondía a los jueces, pero me siento satisfecha con la sentencia”, ha dicho Belbruno durante la entrevista en la radio.
Una nueva etapa
«Todavía no ha terminado todo, porque aún tenemos que esperar que la sentencia quede firme», ha dicho Belbruno.Sin embargo, para ella comienza hoy una nueva etapa. “Comienzo a partir de este momento a sentir la sensación de tranquilidad para mi alma y de paz para mi hija”, ha dicho.
«Hace ocho años que vivo leyendo con mi esposo el expediente de Sabrina, por lo que reinventar la vida nuevamente será un trabajo que requerirá algún tiempo». Comienza ahora el duelo largamente postergado, «ya que no tuve demasiadas oportunidades de llorarla como necesito», finalizó Belbruno.