
Su deceso ha provocado un hondo pesar, no solo en Salta sino también en otros lugares del país y del mundo.
Juan Carlos Saravia Ruiz de los Llanos era un hombre íntegro, un protagonista de su época que canalizó en el arte su vocación de trascendencia, sin descuidar nunca ni su condición de salteño ni su compromiso cívico.
Cuando Los Chalchaleros anunciaron su despedida, en el año 2002, Saravia seguía ejerciendo de líder natural de un conjunto que, a lo largo de su existencia, tuvo diez integrantes.
La desaparición de Saravia deja un profundo vacío en la música popular argentina y, más todavía, en la cultura de Salta, tan necesitada de valores estéticos sólidos y tan apegada a la vulgaridad últimamente.
El señorío del artista fallecido, difícil de imitar por sus epígonos contemporáneos, quedará en la memoria de los salteños que han vivido, como Saravia, todas las vicisitudes del convulso siglo XX.
Descanse en Paz.