
Los entierros prematuros son una costumbre de hondo arraigo en Salta. Los padecieron, entre otros, el doctor Federico Vicente Saravia Toledo, prestigioso pediatra, y Arturo Viggiani, el popular Frangollito de Salta, animador de bailes públicos.
Ambos tuvieron la suerte -como Mark Twain, en su día- de poder desmentir sus propias muertes.
No es el caso del histórico dirigente político Armando Jaime (85), cuyo deceso fue anunciado ayer por varios medios de comunicación de Salta. La gravedad de su estado -confirmada hoy también por los mismos medios que dieron por fallecido- impide al señor Jaime desmentir en persona el aventurado anuncio.
El caso de Jaime es un poco especial, porque entre los que adhirieron a los homenajes por su «fallecimiento» se cuenta el mismo periodista que a mediados de los setenta publicó en el extinto diario Norte la noticia de la muerte -también falsa- del animador Arturo Viggiani.
A pesar de ello, la Cámara de Diputados de Salta, que al parecer no tiene la mejor información del mundo, le rindió a Jaime un homenaje como para conmover a las piedras.
Uno de los más solemnes fue el siempre bien dispuesto diputado Guillermo Martinelli, que recordó al supuesto extinto con palabras muy emotivas. Tanto lo fueron, que su colega de asiento (si bien no de partido) Gabriela Martinich, entre sollozos, adhirió al tocante homenaje.
Finalizada la sesión -informa el diario El Tribuno- el presidente de la cámara baja, Manuel Santiago Godoy anunció presuroso que el señor Jaime no había fallecido y que se encontraba ingresado, en estado de salud grave, en una clínica privada de la ciudad de Salta.
Es esta probablemente la primera vez que la Cámara de Diputados de Salta rinde homenaje como fallecido a una persona que no ha muerto, pero no es, desde luego, el primer error de bulto que comete esta pintoresca asamblea provinciana.
Desde aquí deseamos que el señor Jaime se recupere y pueda fundirse en un abrazo con el diputado Martinelli, previo pedido de las correspondientes disculpas por parte de este último.