Para arzobispos, el de Rosario

  • El Arzobispado de Rosario deniega a Messi la autorización para instalar una capilla en el lugar en que se realizó su fiesta de casamiento. En septiembre de 2016, el Gobernador de Salta -divorciado vuelto a casar por lo civil- pudo acceder a la bendición de un cura, gracias a un 'guiño' del Arzobispo de Salta.
  • Diferentes varas de medir
Según informaciones periodísticas, Lionel Messi y Antonella Roccuzzo no han podido -por el momento- casarse por la iglesia, ya que el Arzobispo de Rosario denegó la autorización para que el crack rosarino instalara una capilla en el complejo del casino City Center, en donde tuvo lugar anoche la fiesta tras el enlace civil.

La agencia oficial de noticias Télam, citando palabras de una portavoz de la jerarquía eclesiástica rosarina, afirma que «lo de la capilla en un casino fue rechazado por una cuestión histórica, siempre hay mucha resistencia de la Iglesia al juego y mucho más en un caso de tanta exposición mediática».

Otra persona que habló en nombre del Arzobispo de Rosario negó que a Messi y a Roccuzzo se le hubiese negado el sacramento con el argumento de que ni él ni su ahora legítima esposa acudieron regularmente al cursillo de preparación para el matrimonio. «Lo del cursillo me parece poco probable porque hoy en día siempre se resuelve de una manera 'fraterna', salvo que el cura de la zona sea un preconciliar».

Qué ocurrió con Urtubey

El 25 de septiembre pasado y con la presencia de algunos futbolistas -como Ezequiel Lavezzi, que también asistió a la boda de Messi-, el Gobernador de la Provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey, contrajo enlace civil con la señora Isabel Macedo. Al festejo, el mandatario salteño invitó al doble de personas que a la boda del más grande jugador de fútbol de toda la historia.

El Gobernador, por entonces divorciado civilmente sin anulación de su matrimonio canónico, no pudo pasar por segunda vez por el altar, ni se lo propuso; pero a cambio, contó con la presencia en el mismo sitio del festejo de un cura con matrícula habilitante, que «bendijo la unión» con emotivas palabras.

Que se sepa, la presencia del presbítero en la fiesta de casamiento del Gobernador no mereció ningún reproche por parte del Arzobispo de Salta (al fin y al cabo la Iglesia no aprueba ni el divorcio civil ni la nueva unión de los divorciados), que se ve que esta materia maneja otros «códigos» diferentes a los de su colega de Rosario.

Hasta hoy no hay noticias de que el cura que, transido de la emoción, bendijo la unión civil del Gobernador y su segunda esposa haya sido objeto de un procedimiento disciplinario interno o de alguna medida que deje más o menos en evidencia el desacuerdo arzobispal con su presencia en aquella festichola.

El crack rosarino, que ha podido con las defensas más cerradas del mundo, no ha podido doblegar sin embargo la rígida interpretación de las normas por parte del señor Arzobispo de Rosario, que demostró tener autoridad y criterio. En cambio, al Gobernador de Salta le bastó con un Whatsapp para tener un cura a su servicio, y de haberse puesto un poco insistente hubiera logrado que el Arzobispo de Salta le enviara hasta un coro de ángeles.