
La Subsecretaria de Hábitat y Desarrollo Humano de la Nación, señora Marina Klemensiewicz, se encuentra en Salta para firmar -según el diario El Tribuno- «distintos convenios de trabajo para el mejoramiento integral de la calidad de vida en las localidades más golpeadas».
Aunque no aclara muy bien a qué tipo de golpes se refiere, es lógico suponer que la visita de la funcionaria nacional tenga por objeto atender las necesidades de personas que necesitan la ayuda del Estado para poder sobrevivir en condiciones más o menos dignas.
A pesar de que los malvados digan que doña Marina se encuentra en Salta en realidad para apuntalar la campaña a diputada nacional de la señora Bettina Romero (algo que parece confirmar la visita de la funcionaria a la planta editorial del diario El Tribuno), lo cierto es que la misión que la trae a estas playas es nada menos que colocar parches sociales allí donde el gobierno de Juan Manuel Urtubey, más preocupado por sacar a flote el noviazgo del jefe, mantiene abiertos unos enormes agujeros.
Miembros de las comunidades vulnerables, al ver a la funcionaria, no solo han agradecido sus gestiones sino que han dicho recordar haberla en la película Madmoiselle Chambon (2009) que hace algún tiempo se estrenó en las pantallas de Cachi.
Pero no es así. La verdadera protagonista de aquella recordada película es una actriz francesa de origen polaco (como Klemensiewicz) llamada Sandrine Kiberlain. Una especie de hermana perdida de la funcionaria nacional. Como se puede ver en la fotografía adjunta, Kiberlain y Klemensiewicz no solo comparten un apellido con k de Kirchner, sino también unos ancestros polacos no comunes, y un parecido físico bastante razonable.
Los «golpeados» salteños esperan que doña Marina sea tan eficiente en la realidad como su sosías francesa en la ficción, ya que Madmoiselle Chambon, una maestra de pueblo seducida por el padre de uno de los alumnos, lo hacía casi todo a la perfección.