
El gran campeón de los pesos pesados, leyenda del boxeo y activista por los derechos civiles, ha fallecido en un hospital de Phoenix, Arizona, a los 74 años de edad, a causa de complicaciones respiratorias relacionadas con la enfermedad de Parkinson, que padecía desde hace 32 años.
El portavoz de la familia, Bob Gunnel, ha informado que el funeral se llevará a cabo en su ciudad natal de Louisville, Kentucky, a donde Ali había nacido como Cassius Marcellus Clay, Jr., el 17 de enero de 1942.
Con Ali desaparece más que uno de los tres o cuatro miembros del panteón de los deportes norteamericano, tres veces campeón mundial de los pesos pesados y campeón olímpico a los 18 años: desaparece un icono de los Estados Unidos de América, una de las figuras que sirve para explicar lo que significa ser estadounidense, un hombre controvertido cuya trayectoria, desde los desgarros sociales de los años sesenta a la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca en 2009, define la historia reciente de EE UU.
Pese a el declive de su salud, hasta el final no dejó de intervenir en el debate público. En diciembre, después de que el candidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump anunciara su plan para vetar la entrada a Estados Unidos de musulmanes, Ali dijo: “Nosotros, como musulmanes, debemos enfrentarnos a quienes quieren usar el islam para imponer su agenda personal”.
El gran campeón se retiró del boxeo en 1981, después de haber disputado 61 combates, de los cuales ganó 56 (37 por knock out). Su último combate lo libró el 11 de diciembre de 1981 en Nassau, perdiendo por puntos frente a Trevor Berbick.