
El pasado jueves, último día de 2015, fallecía en Los Ángeles Natalie Cole, una artista excepcional. Tenía 65 años.
A pesar de que su carrera fue más larga y más variada que la de su padre, Natalie siempre fue para el gran público «la hija de Nat King Cole». Jamás pudo desprenderse de esa etiqueta; la misma, por cierto, que le sirvió para lanzar su carrera como cantante de R&B a mediados de los años setenta.
Pero Natalie Cole fue una artista tan versátil como su padre y en una época se dedicó al jazz, siguiendo las huellas de su madre, la cantante Maria Hawkins Ellington. Más tarde incursionó en el soul y el pop, sin dejar de pasar de puntillas por el rock. En 1987 grabó una versión memorable de Pink Cadillac, de Bruce Springsteen.
Casi todos la recuerdan por el espléndido dúo con su padre en Unforgettable, la canción de Irving Gordon, que originalmente se grabó en 1951. En 1991, aquella canción grabada por Nat King Cole fue editada y remasterizada para que Natalie pudiera cantarla con padre, más de veinticinco años después de su muerte. El éxito fue absoluto y reportó a Natalie Cole tres Grammys en 1992: canción del año, disco del año y mejor performance vocal en pop tradicional.
Por razones que no viene al caso reseñar aquí, mi canción de Natalie Cole es y será para siempre Miss You Like Crazy, grabada en 1989 e incluida en su bellísimo álbum Good To Be Back. La canción es una auténtica obra maestra de otro gran artista y prolífico compositor recientemente desaparecido: Michael Masser (1941-2015). La letra es de Gerry Goffin (1939-2014) exmarido y célebre letrista de Carole King.
Miss You Like Crazy representó un enorme éxito para Natalie Cole. Rápidamente se convirtió en su quinto top ten en el Billboard Hot 100, en donde alcanzó el número 7. Fue sin embargo número 1 en los rankings de R&B y adult contemporary.
Esta es sin dudas mi canción favorita para recordar a los ausentes a los que hemos querido. A partir de hoy me servirá también para recordar a Natalie Cole y darle las gracias por tanta belleza.