
Desde que el gobierno de Urtubey rescindió el contrato de las empresas del sindicalista Ramos, se están notando algunos cambios en el Hospital San Bernardo de Salta.
Algunos de estos cambios son para mejor, pero otros -según parece- van en la línea de un franco retroceso.
Fijémonos detenidamente en la fotografía que aparece arriba de estas líneas. O el doctor Sarmiento Villa (gerente del hospital) no está observando una dieta saludable, como mandan los cánones, o los delantales del San Bernardo vienen ahora de la lavandería cada vez más apretados.
Quizá por un perverso efecto óptico, da la impresión de que los botones del delantal del prestigioso dermatólogo salteño van a estallar en cualquier momento, arrastrando tras la deflagración a la coqueta escarapela patria que el médico lleva justo donde sus colegas acostumbran a llevar las olivas de su fonoendoscopio.
El doctor, en efecto, parece estar «pupula» (para rajar con la uña, como dicen algunos criollos).
O tal vez lo que ha sucedido es que el gerente del hospital ha elegido el pasillo incorrecto para ser fotografiado, ya que en la imagen aparecen también tres trabajadores del nosocomio afectados de un evidente sobrepeso. Entre ellos sobresale la figura de un sosías del doctor Pedroza, que cuando las acciones de amparo le dejan un tiempo libre, dedica sus horas solidarias a manipular camillas en la sala de cirugía general.
Si, como ha dicho el gerente médico al diario El Tribuno, «hay una relación directa entre la cantidad de motocicletas que se venden con la cantidad de accidentes que nosotros atendemos», los especialistas nutricionales en materia de kioscos saludables dicen que existe una relación directa entre el sobrepeso de los facultativos y los bollos con chicharrón que venden en la puerta del Hospital.
Por el bien de la salud pública de Salta, instamos al gobierno a que proporcione al doctor Sarmiento Villa un delantal de la talla 56/58, por lo menos, o, caso contrario, que le abra un sumario administrativo por mal ejemplo cardiosaludable a los pacientes.
En otras palabras: o aumentamos el componente textil o reducimos los ácidos grasos saturados.