El gobierno honra la vulgaridad arquitectónica con su diseño de la hostería de Guachipas

  • Los casi 4 millones de pesos del Plan Bicentenario que se han gastado en esta obra no parecen, a primera vista, justificados.
  • Arquitectura burocrática del siglo XX
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La fotografía adjunta -distribuida a los medios por el mismo gobierno provincial- no deja lugar a ninguna duda: En el diseño y construcción de la segunda etapa de la hostería de Guachipas se han empleado los mismos planos que habitualmente se usan en la construcción de escuelas deficientes.


Las líneas del edificio guardan un discreto parentesco con la batería de oficinas que rodean lo que hoy se llama la Plaza de Armas del edificio de la Central de Policía, en la esquina de las calles General Güemes y Balcarce de la ciudad de Salta.

Dos galerías superpuestas casi idénticas, que solo se diferencian porque la más alta tiene una baranda de hierro para evitar que la gente se precipite al vacío, un techo de tejas francesas, aberturas con carpintería de otro siglo y unos faroles de latón sin ninguna personalidad ni atractivo visual.

Para darle aún más aspecto de motel americano de la ruta 66, la nueva construcción tiene una escalera exterior que conecta las dos plantas y que en parte está guarecida de la lluvia por la copa de un árbol.

Quizá por la prisa en anunciar la finalización de la construcción, los diseñadores no han reparado que el «patio» no ha sido objeto de ninguna mejora visual o funcional, hasta el extremo que ha quedado solo la tierrita, algún resto de mezcla de albañilería y la tapa de una cámara séptica.

Los casi 4 millones de pesos del Plan Bicentenario que se han gastado en esta obra no parecen, a primera vista, justificados.

A juzgar por el atractivo del edificio y su terminación, el desarrollo turístico que se busca potenciar tampoco está garantizado. Cualquiera que en un estado de desorientación sea llevado a estas instalaciones puede tranquilamente preguntar «¿dónde está radiología», debido a la similitud de las instalaciones con el diseño y distribución espacial de algunos hospitales y centros de salud públicos.

No obstante, habrá que felicitarse por el hecho de que donde antes no había nada, ahora se alza una construcción blanqueada a nieve, como la galería de nichos del cementerio de la Santa Cruz, solo que con seis habitaciones, baños privados, galería, sala de máquinas, lavandería, tendedero y patio (que, aunque rústico, todavía sigue siendo un patio).

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