El enfermero vacunado en Salta dice que prefiere 'mil veces' los efectos adversos de la vacuna a la enfermedad

  • El señor Matías Guaymás, de profesión enfermero, que trabaja como coordinador de enfermería del hospital de campaña que montó el gobierno de Salta en el Centro de Convenciones de Limache, ha dicho en un medio de prensa local que prefiere 'mil veces' soportar los posibles efectos adversos de la vacuna que ha recibido, a volver a padecer la enfermedad del COVID-19.
  • La confianza en peligro

El señor Guaymás es un empleado del Estado con una alta responsabilidad en la estructura de la asistencia sanitaria de la Provincia de Salta. Es el primero que ha hablado abiertamente de los posibles «efectos adversos» de la vacuna Sputnik V, pues hasta el momento, ninguna persona relacionada con el gobierno ha dicho que la vacuna que se está dispensando en la Argentina tenga «efectos adversos». Su palabra ha de tenerse, por tanto, como palabra oficial, hasta que alguien lo desmienta o corrija.


Aunque Guaymás ha dicho que esos efectos «son muy pocos», la afirmación es doblemente sorprendente. Lo es, por un lado, por cuanto en materia de efectos adversos no cuenta la cantidad de ellos sino la gravedad de las reacciones que la vacuna pueda provocar. Y lo es, por el otro, desde el momento en que una afirmación de tal naturaleza debió ser efectuada por una autoridad científica y no por un enfermero, dicho sea esto con todos los respetos hacia tan digna y abnegada profesión.

En su contexto y aun fuera de él, las declaraciones del señor Guaymás en algún caso pueden ser calificadas de inoportunas o irresponsables, ya que el éxito de la operación de inmunización masiva que ha encarado el gobierno depende, entre otras cosas, de la confianza que la vacuna genere entre sus receptores. Es decir, que si alguien con responsabilidad en el Estado habla de la existencia de posibles «efectos adversos», y aunque diga que ellos son reducidos en número, se destruye la confianza que el gobierno pretende crear con su insistencia en el mensaje que dice que la vacuna es segura y fiable.

Si bien es verdad que el gobierno argentino no dispone, al parecer, de toda la documentación científica, pues según el ministro Ginés González García aún se la está esperando, el comienzo de la vacunación -una etapa crítica- no puede verse ensombrecido por la desconfianza. Los «efectos adversos» pueden ir desde una simple fiebre a un mortal shock anafiláctico, por lo que no parece muy prudente referirse a ellos con semejante ligereza y sin apoyo de la comunidad científica.