
El tema del Día Mundial de la Salud Sexual 2020 es "El placer sexual en tiempos de crisis por COVID-19". La nueva situación mundial originada por la pandemia del coronavirus requiere una atención especial por las medidas de confinamiento, distancia social y de higiene recomendadas para su control, así como por las consecuencias sanitarias, sociales y económicas tras la desescalada de las citadas medidas para volver a normalizar la vida.
En cada región del mundo la infección por COVID-19 ha llegado en diferente momento, con una incidencia diferente y con medidas gubernamentales diversas, pero en la sociedad habrá efectos sociales significativos en la salud sexual, en las relaciones de pareja, en las relaciones familiar, en las relaciones sociales y en salud mental, así como habrá dificultades económicas por la pérdida de muchos empleos, que serán las principales fuentes de preocupación.
En épocas de crisis, como la situación de cuarentena, las mujeres y las niñas presentan un riesgo más elevado de padecer violencia de pareja, abuso sexual y violencia intrafamiliar como resultado de las tensiones crecientes en el hogar por el confinamiento. También se enfrentan mayores riesgos de otras formas de violencia de género, incluidas la explotación y el abuso sexual en estas situaciones.
Las mujeres representan la mayor fuerza laboral en el sector salud y de cuidados en el mundo, por consiguiente, están más expuestas a tener más problemas de salud al estar en primera línea de acción. Del mismo modo, es importante garantizar la continuidad de la atención en caso de presentarse una interrupción o alteración de los servicios de atención a la salud sexual por desviación de recursos para hacer frente a la infección y por la carencia de suministros sanitarios por desabastecimiento.
La provisión de apoyo de salud mental y psicosocial para las personas, las familias, la comunidad y el personal que atiende los servicios básicos es fundamental para mantener la salud y los derechos. Los sistemas de vigilancia y respuesta deben tener en cuenta aspectos como el sexo, el género, la edad, factores de riesgo por motivos de salud, la situación laboral y el estado de embarazo.
Hay que remarcar que la protección individual protege a otros de enfermarse, que la vida debe seguir y que la sexualidad es una parte inseparable y esencial de los seres humanos.
Sin embargo, también debemos centrarnos en los resultados positivos de la actividad. Esta situación también es una oportunidad para celebrar y promover el placer sexual, para resaltar las posibilidades de acceder a una vida sexual placentera, libre de coerción, motivando a las personas a buscar resultados positivos de la actividad sexual, explorando sus cuerpos y relaciones.
El confinamiento también puede ayudar a explorar nuevas formas de expresión sexual, o recuperar algunas de nuestras preferidas. También puede desencadenar una inquisición reflexiva sobre el papel que tiene la sexualidad en nuestras vidas. Si bien la transmisión y la desigualdad son aspectos importantes de una pandemia de este tipo, es importante ser consciente y no caer en un discurso higienista que empuje de manera explícita o implícita a las personas a vivir sus vidas sexuales bajo miedo y presión externa.
El preámbulo de la Declaración de Derechos Sexuales de Asociación Mundial para la Salud Sexual afirma: "Reconociendo que los derechos sexuales son esenciales para el logro de los estándares más altos de salud sexual, la Asociación Mundial para la Salud Sexual: declara que los derechos sexuales se fundamentan en los derechos humanos universales..."
La sexualidad es un aspecto central del ser humano presente a lo largo de su vida y abarca el sexo, las identidades y papeles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción (OMS, 2006).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la salud sexual como: “un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, y no solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o debilidad.… Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos”.
El 4 de septiembre del 2014 la Asociación Mundial para la Salud Sexual aprobó y publicó una actualización de la Declaración de Derechos Sexuales para incluir derechos como justicia.
Declaración de los Derechos Sexuales
- El derecho a la igualdad y a la no-discriminación.- El derecho a la vida, libertad y seguridad de la persona.
- El derecho a la autonomía e integridad del cuerpo.
- El derecho a una vida libre de tortura, trato o pena crueles, inhumanos o degradantes.
- El derecho a una vida libre de todas las formas de violencia y de coerción.
- El derecho a la privacidad.
- El derecho al grado máximo alcanzable de salud, incluyendo la salud sexual que comprende experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras.
- El derecho a gozar de los adelantos científicos y de los beneficios que de ellos resulten.
- El derecho a la información.
- El derecho a la educación y el derecho a la educación integral de la sexualidad.
- El derecho a contraer, formar o disolver el matrimonio y otras formas similares de relaciones basadas en la equidad y el pleno y libre consentimiento.
- El derecho a decidir tener hijos, el número y espaciamiento de los mismos, y a tener acceso a la información y los medios para lograrlo.
- El derecho a la libertad de pensamiento, opinión y expresión.
- El derecho a la libre asociación y reunión pacíficas.
- El derecho a participar en la vida pública y política.
- El derecho al acceso a la justicia y a la retribución y la indemnización.