La fiscal Simesen de Bielke, contagiada de COVID-19, critica la gestión pública de la pandemia

  • La recientemente designada titular de la Fiscalía de Derechos Humanos, señora Verónica Simesen de Bielke, ha confirmado a FM Aries de la ciudad de Salta que ha dado positivo en las pruebas de COVID-19.
  • Contra el sistema

Visiblemente afectada por la noticia, la fiscal no ha dudado afirmar que en Salta existe circulación comunitaria y en vincular su contagio con la actividad laboral que a diario despliega en la Ciudad Judicial, en donde -dice- hay otros casos positivos pero que no se dan a conocer.


Verónica Simesen de Bielke ha revelado que, al saber del contacto y tras experimentar síntomas leves como dolor corporal y cefalea, tomó contacto con la Directora General de Coordinación Epidemiológica del gobierno provincial, señora Griselda Rangeón quien le dijo con soltura que podía volver a trabajar al día siguiente.

Con mejor criterio que la funcionaria del gobierno, Simesen de Bielke desoyó el consejo. «Obviamente yo no iba a exponer a mis colaboradoras a volver a trabajar; además sabiendo que en Ciudad Judicial hay casos de COVID que se han dado (que no los digan es otra cosa) pero hay casos que se han dado».

La Fiscal de Derechos Humanos ha revelado también que lleva 11 días aislada, periodo que no ha dudado en describir como «un peregrinaje tremendo», en el que -según ella- ha prevalecido la falta de información adecuada, los consejos y recomendaciones contradictorias y una notoria debilidad del sistema público de salud.

«Gracias a Dios no soy una persona que está en grave estado, pero venimos peregrinando hace 11 días mi equipo y yo -y nuestras familias por supuesto- y todo lo que hay detrás de nosotros, porque nadie nos da una respuesta, nadie te dice qué hacer. Un día te llaman y te dicen que hagás una cosa. Al otro día te llaman y te dicen que hagás otra cosa», se ha quejado en voz alta la funcionaria.

También ha dicho Simesen de Bielke que ni a ella ni a sus compañeros afectados les llamaron por teléfono para preguntar por los síntomas. «Nos piden que carguemos una aplicación para cargar los síntomas que tenía, pero nunca pude entrar a esa aplicación».

La fiscal ha explicado que ante las negativas y las vacilaciones de los responsables del sistema público, por consejo de médicos privados se sometió a un análisis IGM que finamente confirmó su positivo.

Sin cortarse un pelo a la hora de expresar su desencanto, la señora Simesen de Bielke ha dicho: «Nadie se pone en la piel de uno a la hora vivir esta angustia de no saber, porque todos tenemos familia. Yo tengo 43 años o sea que mis padres son grandes. Tengo hermanos, tengo sobrinos. Tengo gente con la que estuve trabajando».

También ha dedicado un sonoro párrafo al servicio médico de la institución en la que presta sus servicios: «El servicio médico del Ministerio Público se lavó las manos, no nos apoyó de ninguna manera. Esto (el contagio) ocurrió en el trabajo, porque yo soy una persona muy precavida y solo tuve contacto estos meses de cuarentena del trabajo a mi casa. No salgo a ningún lado, ha precisado Simesen de Bielke».

Tampoco han salido bien parados los controles epidemiológicos dispuestos por la Corte de Justicia y el Ministerio Público en la propia Ciudad Judicial. Según Simesen de Bielke, los aparatos calefacción por circulación de aire de Ciudad Judicial estuvieron funcionando a pleno. «Una médica me dijo que ese es un foco de contagio tremendo», dijo la fiscal en relación con el sistema de climatización. En cuanto a los controles en las entradas, dice la fiscal que los termómetros con los que los guardias toman la temperatura muchas veces no funcionan.

La fiscal ha dejado, no obstante, lo mejor para el final.

Al comparar la atención en los servicios públicos de salud con la que se dispensa a los pacientes que acuden a la medicina privada, Simesen de Bielke ha dicho: «Si tenés plata, buenísimo. Y si no tenés plata, y te dejarán ahí tirado. La verdad que es tremendo. Ayer me dijeron que no había más insumos para hacer hisopados».

Descontenta con el sistema, la fiscal ha anunciado que finalmente la llamaron para ser «hisopada» en la sanidad pública, pero que se hará los estudios en una clínica privada: «No me los voy a hacer en forma pública, los voy a hacer en un privado, pero pienso en la gente que no puede, porque cuando te toca esto no podés dejás de sensibilizarte y pensar en el que no puede, en el que no tiene respuesta, el trato que reciben las personas que les ha dado COVID positivo, pareciera que tuvieras no sé lo que era la lepra miles de años atrás».