
Cada 14 de febrero se celebra el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas, término por el que se define al conjunto de alteraciones del corazón y de los grandes vasos sanguíneos que, originadas antes del nacimiento, afectan a uno de cada 8.000 nacidos vivos en todo el planeta.
La cardiopatía congénita esta originada por una o varias malformaciones que afectan al corazón o a los grandes vasos sanguíneos. El origen es genético y está presente desde las primeras fases de la formación del corazón y, por tanto, en el recién nacido. Actualmente, las cardiopatías se pueden detectar durante el embarazo o en los primeros días o meses tras el nacimiento, de manera que se puede tratar precozmente por medios quirúrgicos o farmacológicos.
Las causas de las alteraciones en los genes que dan lugar a las cardiopatías congénitas son de origen desconocido, por lo general están asociadas a factores de riesgo como enfermedades severas de la madre o ingesta de drogas durante el embarazo, antecedentes familiares, alteraciones cromosómicas del niño o la edad de los padres, inferior a 18 y superior a 35 años.