El gobierno de la Provincia de Salta contribuye a la estigmatización de las personas travestis, transexuales y transgénero, al asociarlas, no solo ideal sino operativamente con una serie de enfermedades infecciosas de transmisión sexual. En vez de atender estas patologías en centros públicos, abiertos por definición a todas las categorías de ciudadanos, el gobierno de Urtubey ha preferido centralizar las pruebas del virus de inmunodeficiencia humana y otras enfermedades como las hepatitis virales en la sede de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Salta, conocida por sus siglas de ATTTA Salta.
Esta organización, cuyos nobles fines no están en discusión, carece de especialización alguna en materia de salud pública y su legitimidad se ciñe a la defensa de los derechos de las personas travestis, transexuales y transgénero.
Con esta sorprendente política de «descentralización» o «privatización» de la acción preventiva pública en materia de ITS, el gobierno solo consigue que la población asocie este tipo de enfermedades con la diversidad sexual, lo cual contraviene expresamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
El monopolio de ATTTA en relación con las pruebas del virus del sida y otras graves enfermedades infecciosas pone en tela de juicio su adecuada dedicación a la defensa de los derechos civiles y políticos del colectivo al que representa.