El Ministerio de Salud Pública de Salta recuerda a la población la importancia de la vacuna antigripal. Las dosis son aplicadas, de manera gratuita, en vacunatorios de centros de salud, puestos sanitarios y hospitales. La vacuna antigripal está indicada anualmente para prevenir complicaciones y muertes por gripe en grupos de riesgo.
Deben vacunarse las personas con o sin obra social consideradas dentro del grupo de riesgo de sufrir complicaciones; es decir, las embarazadas en cualquier mes de gestación, las puérperas hasta 10 días después del parto y que no hayan sido vacunadas durante el embarazo, los niños de 6 meses a 2 años, quienes deberán aplicarse dos dosis separadas y los mayores de 65 años.
También las personas de entre 2 y 64 años que padezcan enfermedades crónicas respiratorias o cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes renales, oncohematológicos, trasplantados, obesos mórbidos, y diabéticos, quienes deberán contar con prescripción médica.
La vacuna antigripal debe administrarse todos los años ya que otorga inmunidad por 6 a 12 meses, constituyendo la mejor manera de prevenir la gripe.
La directora de Coordinación de Epidemiología, Griselda Rangeón, destacó que “en la provincia existe circulación del virus influenza por lo cual los ciudadanos deben tomar conciencia de la importancia que tiene colocarse la vacuna, la consulta temprana ante la aparición de síntomas y no automedicarse”.
Asimismo manifestó que “hasta el momento se confirmaron por laboratorio 79 casos de gripe compatibles con el virus de influenza desde el pasado 1 de enero”.
La funcionaria resaltó además, que “de acuerdo con los protocolos que llevamos adelante, se encuentran en análisis todas las fichas epidemiológicas de los casos positivos, para observar la evolución, antecedentes de enfermedades previas, si las personas estaban incluidas en el grupo de riesgo, su condición inmunológica y edades, entre otros aspectos, con el objetivo de redefinir el escenario epidemiológico que tendremos en el presente período”.
La gripe o influenza es una enfermedad viral respiratoria que se presenta habitualmente en los meses más fríos del año.
Los síntomas suelen aparecer a las 48 horas de efectuado el contagio y la mayoría de los afectados se recuperan en una o dos semanas sin necesidad de recibir tratamiento médico. Sin embargo, en niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, la infección puede conllevar graves complicaciones, y poner en riesgo la vida.
Se deben extremar las medidas de prevención para evitar el contagio de la patología, no automedicarse y ante la aparición de síntomas, concurrir de inmediato al médico.
Las medidas de prevención incluyen lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón; al toser o estornudar, cubrirse la boca y nariz con un pañuelo descartable o con el ángulo interno del codo. Tirar a la basura los pañuelos descartables inmediatamente después de usarlos, ventilar los ambientes y permitir la entrada de sol en casas y otros ambientes cerrados. Mantener limpios picaportes y objetos de uso común; no compartir cubiertos ni vasos; y enseñar a los niños a lavarse frecuentemente las manos en la escuela y hogar, entre otras.