La crisis económica y la recesión afectan la vida sexual de los individuos

En la misma entrevista en la que el Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, realizó unas declaraciones machistas acerca de las modestas habilidades de su flamante esposa en la cocina, se conocieron otras, no menos reprochables, que apuntaban a darle réplica al exgobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que dijo que la crisis económica había afectado la vida sexual de los argentinos.

Urtubey respondió a estas declaraciones con un símil urológico (dijo que eran «desopilantes») y no ahorró calificativos para dar a entender que la afirmación de su antiguo aliado no solo era falsa, sino que, además, era muy poco científica, ya que a él -a Urtubey- le iba «muy bien» en ese terreno de la vida humana. Se refería al sexo, pero también a su economía personal.

De esta última afirmación no se puede dudar un minuto, por el sencillo hecho de que Urtubey no vivió (prácticamente desde su nacimiento) ninguna crisis económica y él mismo se encarga de sacarle provecho político a su libido.

¿Está Scioli tan chiflado?

En el año 2008, la prestigiosa terapista sexual norteamericana, Dra. Ruth Westheimer, publicó un recordado artículo en la revista Forbes titulado Sexual Recession, que al parecer leyó Scioli pero no Urtubey; a pesar de haber sido publicado en una revista para millonarios.

En ese artículo, la Dra. Ruth (que cuenta con 88 años) afirma que «el estrés, la depresión y la ansiedad causan verdaderos estragos en la libido, y hay que admitir que últimamente hay muchas de estas cosas dando vueltas por ahí».

La experta habla sobre una pareja en la cual el hombre teme perder su trabajo, lo que afecta su sentido de la hombría y, por tanto, su deseo sexual. El hombre no quiere transferir a su esposa el peso de sus problemas, de modo que no le cuenta. Pero la mujer interpreta su silencio como una falta de interés que significa que el hombre está teniendo un affair.

La Dra. Ruth alerta de que habrá muchos malentendidos como estos en la economía que vivimos y que muchos de ellos acabarán en divorcios, porque sin sexo, las relaciones fracasan. El propio gobernador Urtubey ha admitido esto más de una vez.

Para la experta, la cura es la buena comunicación y la aplicación rigurosa del dicho francés «L'appetit vient en mangeant» (que quiere decir que el apetito se abre comiendo). Si no se hace esto -dice la Dra. Ruth- el fracaso de los sistemas financieros nos robará hasta los beneficios de nuestras relaciones.

Por otro lado, la revista Time publicó el mismo año otro recordado artículo (Will the Market Kill Your Marriage?), firmado por Belinda Luscombe , en cuyas primeras líneas se puede leer: recesión y divorcio van juntos, como el carro y los caballos.

El artículo alude a una teoría elaborada por los abogados que habla de que es el dinero el que provee el suave tejido graso que actúa como aislante del esqueleto marital. Cuando el dinero desaparece (sea por crisis individuales o contracciones de la economía territorial), muchas parejas vuelven la mirada hacia sí mismas, examinan lo más profundo de su relación y toman la decisión de salir.

Si bien se ha demostrado con números que la caída del PIB o el aumento de la tasa de desempleo no tienen un impacto directo sobre la tasa de natalidad, todo indica que las crisis económicas de los países, cuando son profundas y duraderas, producen desaliento y temor, que impactan directamente en el deseo sexual de los individuos, generalmente de forma negativa.

En ciertos países (no vamos a nombrar a ninguno), las dificultades económicas empujan tanto a hombres como mujeres al consumo de alcohol, y sabido que es que el consumo excesivo de alcohol es una de las causas de la disfunción eréctil masculina. Un consumo moderado puede estimular el deseo sexual, pero por lo general impide la consumación.