Día Mundial del Accidente Cerebro Vascular: Soy mujer, el ictus me afecta

La Campaña Mundial del Accidente Cerebro Vascular pretende difundir la información esencial para salvar vidas y compartir conocimientos acerca de las acciones y conductas de estilo de vida que podrían evitar un derrame cerebral.

La campaña también pretende identificar oportunidades para mejorar y educar al público en la necesidad fundamental de una calidad de vida adecuada y a largo plazo, atención y apoyo a sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares, incluyendo la formación de los proveedores de atención de accidentes cerebrovasculares.

El ACV es la pérdida de funciones cerebrales como consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo del cerebro, que origina una serie de síntomas variables en función del área afectada.

El reconocimiento de las señales de alerta del ACV es fundamental para que el paciente adopte una conducta en forma rápida y reducir el daño cerebral, que es mayor a medida que pasa el tiempo.

Uno de cada cuatro pacientes que llegan a la guardia con un infarto en el cerebro tuvo señales de alerta en los días anteriores; por ejemplo, entumecimiento, debilidad o parálisis repentina de una parte del cuerpo, confusión, dificultad al hablar o de la comprensión, dificultad para ver con uno o ambos ojos. También, dificultad al caminar, vértigo, pérdida del equilibrio o de la coordinación, fuertes dolores de cabeza, repentinos y sin causa conocida.

La posibilidad de sufrir un ACV aumenta según el número y la severidad de los factores de riesgo que se manifiesten, como presión arterial aumentada, tabaquismo, enfermedades cardiológicas, diabetes, haber tenido un ACV. Pero el tratamiento inmediato de de esta enfermedad puede salvar la vida y reducir la discapacidad.

Una de cada seis personas sufrirá un accidente cerebrovascular (ACV) en algún momento de su vida. Esta predicción ubica a la enfermedad en la tercera causa de muerte y la primera de invalidez en la población adulta, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

Entre los principales factores de riesgo para sufrir un evento cerebral están la diabetes, las arritmias cardiacas si las sufre, el colesterol, los triglicéridos, consumo de alcohol, la obesidad, factores hereditarios, el consumo de anticonceptivos orales, de drogas, problemas de trastornos en la coagulación y VHI.

Campaña 2014 - 2016: "Soy mujer: el ictus me afecta"

En el Día Mundial del Ictus, 29 de octubre de 2010, la OMS y sus miembros en todo el mundo lanzó la campaña "1 de cada 6". El tema fue identificado para reflejar la realidad de hoy que una de cada seis personas en todo el mundo tendrá un ictus en su vida. Con la lucha contra el ictus en una encrucijada, los miembros de la OMS y socios en todo el mundo se unieron con un sencillo mensaje para salvar vidas: No se arriesgue. Una de cada seis personas tiene riesgo de accidente cerebrovascular. Podría ser usted. Conozca los hechos. Salve una vida hoy. ¡Actúe ahora!

La campaña mundial de lucha contra el ACV continúa ganando la atención de las comunidades de accidentes cerebrovasculares en todo el mundo.

Mientras que el general "1 de cada 6" es el tema de la campaña continuará en 2014 con el lema "Soy mujer: el ictus me afecta".

¿Por qué una campaña específica sobre el mujer y el ictus? Algunos datos relevantes:

Las mujeres tienen una más alta tasa de mortalidad por ictus que los hombres. Seis de cada diez ictus se dan en mujeres, en buena medida debido a que ocurren a una edad más avanzada en su caso, cuando los ictus presentan un mayor peligro.

- Muchos de los principales factores de riesgo de ictus se dan con más frecuencia en mujeres o son específicos de las mujeres. En consecuencia, una de cada cinco mujeres corre el riesgo de sufrir un ictus, frente a uno de cada seis hombres. Asimismo, en el grupo de población de las mujeres de más de 85 años se da el índice más alto de episodios de ictus.

- Las mujeres presentan factores de riesgo de ictus elevados. Algunos factores de riesgo, como la diabetes, las migrañas con aura, la fibrilación auricular, la depresión y la hipertensión, se dan con más frecuencia en mujeres. Muchos otros factores de riesgo son específicos de las mujeres, como el embarazo, la preeclampsia, el uso de anticonceptivos orales (especialmente en el caso de mujeres con una alta presión sanguínea), los cambios hormonales, los tratamientos hormonales sustitutorios posteriores a la menopausia y la diabetes gestacional.

- Las mujeres tienden a sufrir efectos peores que los hombres después de un ictus. Las mujeres presentan un declive más severo de la función cognitiva, una más alta probabilidad de internamiento y un más alto riesgo de depresión como resultado de un ictus.

- Las mujeres que han sufrido un ictus reciben cuidados comparativamente peores en relación con los hombres y, en todo caso, insatisfactorios para sus necesidades sanitarias. Las mujeres tienden a recibir tratamientos de menor calidad que los hombres, pese a responder igual de positivamente.

- Mujeres y tipología de ictus. Algunos subtipos de ictus, como la trombosis venosa cerebral y la hemorragia subaracnoidea, son mucho más frecuentes en mujeres.

- Las mujeres en tanto que cuidadoras. La carga de los cuidados recae predominantemente en las mujeres, lo que constituye un factor importante en la relación entre las mujeres y el ictus. Estudios de investigación demuestran que la salud mental de las mujeres cuidadoras de esposos que han sufrido un trauma tal como un ictus se ve afectada como resultado de su actividad como cuidadoras, a menudo bajo la forma de depresión. Además, las mujeres que padecen depresión corren mayor riesgo de sufrir un ictus.

- Aislamiento y soledad. Las mujeres tienen más probabilidad de vivir solas o ser viudas antes de un ictus, son más a menudo internadas después de un ictus y presentan una recuperación más débil que los hombres después de un ictus.

- La educación acerca del ictus presenta diferencias de género. A pesar de que las mujeres por lo general son más conocedoras que los hombres de los síntomas y los tratamientos de un ictus, las mujeres tardan más tiempo en acudir al hospital después de producirse un ictus y desconocen con mayor probabilidad la ventana de 4,5 horas para el tratamiento de un ictus.

El ictus se puede prevenir en buena medida a través de un estilo de vida saludable. Con todo, para vencer al ictus, las mujeres necesitan información específica, prácticas preventivas, asistencia médica de urgencia y continuada, así como apoyo a un nivel más amplio. Únase a nosotros con motivo de la Campaña Mundial contra el Ictus para ayudar a concienciar sobre estas cuestiones formándose sobre la salud femenina en relación con el ictus, participando en actividades del Día Mundial del Ictus u organizando su propio acto sobre el ictus. El ictus no discrimina, nos afecta a todos.

Fuente: World Stroke Organization.