
Aunque Matías Cánepa Outes (el ministro) habla de «revinculación», muchos de los estudiantes porros que permanecen ilocalizables para sus maestros, entienden este palabro como «revictimización».
Cánepa ha avanzado que el gobierno trabaja con un programa al que se ha dado el ingenioso nombre de «Acompañar» y que tiene por objeto hacer que vuelvan al redil las ovejas extraviadas.
El funcionario también ha echado mano de su arsenal léxico, al decir que durante la cuarentena muchos estudiantes practicaron y continuaron, no sus estudios (lo que sería bastante normal decir) sino su «trayectoria pedagógica». Los que no han practicado y continuado tal trayactoria, van a ser buscados por el gobierno.
Cánepa ha dicho que van a comenzar con los estudiantes del último curso del secundario, “porque son aquellos que hicieron un esfuerzo grande, ya les queda poco y por algún motivo no pudieron vincularse con la escuela este año. La idea es ayudarlos a que puedan terminar el secundario. Comenzaremos con los alumnos de quinto, pero después vamos a avanzar con el resto”.
En cuanto al regreso a enseñanza presencial normal, el ministro de Sáenz ha atajado el penal recordando que en muchas provincias los estudiantes no han podido volver a las escuelas. “Cuando uno habla de presencialidad se imagina que todo vuelve a la normalidad y la verdad es que no. Se vuelve con cursos reducidos, donde van muy pocos chicos que realizan tareas puntuales. Menos del 0,2% de los chicos de todo el país volvieron a la escuela bajo esta modalidad” ha dicho el señor Cánepa, quien también ha descartado de plano la posibilidad de que el gobierno decrete la promoción automática. Los alumnos «deberán demostrar los conocimientos».
Esta demostración ya tiene fechas: los de séptimo grado de la primaria lo harán de diciembre a marzo; los del último año de la secundaria de diciembre a abril. El resto de los estudiantes tendrán todo el 2021 para acreditar los conocimientos (que en muchos casos no se les ha impartido) de este triste año 2020.