Las denuncias por discriminación se multiplican en Salta. Esta vez el protagonismo corre a cargo de la madre de una pequeña alumna que ha denunciado al profesor de educación física de su hija por llamarla «gorda rompesillas» y «oso volador» y por -según la madre- hablarle a sus alumnas de sexo. Hasta el momento, ni la escuela ni el profesor acusado se han pronunciado al respecto.
Pero dejando de lado el mal gusto de llamar a una alumna por un apodo insultante (lo que no está permitido y es sancionable), convendría detenerse un poco en la acusación de hablar de sexo.
Dice la madre que el profesor (de educación física) les habla a sus alumnas «de sexo» porque les pregunta sobre su periodo menstrual.
En primer lugar, hablar sobre el periodo menstrual (por sí solo) no es hablar de sexo ni de relaciones sexuales.
En segundo lugar, podría ser hasta cierto punto comprensible que un profesor de educación física pregunte a sus alumnas por esta circunstancia, teniendo en cuenta que la menstruación suele provocar que las mujeres -incluso algunas niñas- se sientan cansadas, mareadas y agotadas, debido a la severa caída de los niveles de estrógeno en el organismo. La disminución de la energía que se produce durante la menstruación puede impactar en el humor, la productividad, en las relaciones interpersonales y en el rendimiento físico y deportivo.
Desde luego, habrá que ver primero si estas preguntas son ciertas y después en qué contexto fueron formuladas. Pero lo que desde ya convendría plantearse es si convertir a la menstruación en un tema tabú en el ámbito educativo no es una forma más de extender el manto de oscurantismo que en Salta impide que la escuela imparta, como es su deber, conocimientos sobre reproducción humana.