Cargnello rectifica al cura Méndez e invita respetuosamente al presidente Macri a la Procesión del Milagro

  • El ‘exabrupto apostólico’ del sacerdote Julio Raúl Méndez, que intentó establecer un cordón sanitario en torno al Presidente de la Nación, al calificar de ‘inoportuna’ y ‘provocativa’ su anunciada visita a Salta, ha sido rápidamente enmendado por el Arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello.
  • ¿Marcha atrás de la Iglesia?

En una comunicación escrita, el prelado ha invitado formalmente al presidente Mauricio Macri a la misa final, a la Procesión y a la ceremonia de renovación del llamado Pacto de Fidelidad, actos con los que concluye la celebración del Milagro en Salta.


A fin de que no queden dudas de que la salida de tono de Méndez no es compartida por las más altas autoridades de la Iglesia local, Cargnello expresa en su misiva, con palabras cuidadosamente elegidas, que tiene «confianza» tanto en el presidente Macri como en su gestión.

El Arzobispo se compromete, además, a rezar «por su servicio desinteresado [el de Macri] al bien común de todos los argentinos». Nada dice la carta sobre si estas plegarias episcopales van a ser entonadas también por el díscolo y desafinado sacerdote Méndez y por quienes, como él, han declarado, de facto, al Presidente de la Nación persona non grata en el Milagro salteño.

Fuentes cercanas a los comités de campaña, señalan que la presencia de Macri acompañando a las imágenes del Milagro no es del todo bien vista por Urtubey y sus aliados, puesto que el actual Gobernador de la Provincia perdería así el protagonismo excluyente que ha venido teniendo estos últimos años en la fiesta, y porque no conviene a sus intereses electorales que la gente lo vea con Macri caminando por las calles de una ciudad que se ha apresurado a declarar la emergencia alimentaria.

No se debe perder de vista que tanto Macri como Urtubey son candidatos en las próximas elecciones nacionales y que la exposición pública de ambos en un acto religioso multitudinario como el de mañana, no solo tiene una lectura piadosa, sino también una clara repercusión política, que ni el uno ni el otro podrán evitar.