Las hormiguitas viajeras de Romero y Olmedo esperan todavía al hormigón armado

Para desgracia de nuestra democracia, el frente electoral conformado por Romero y Olmedo no tiene a punto todavía su «armado».

¿Qué es un «armado»?

Pues según el Diccionario, armado tiene dos y solo dos significados como sustantivo:

1) Es el pez de agua dulce, de hasta 70 cm de longitud, con aletas dorsal y pectorales muy robustas, cuerpo oscuro desprovisto de escamas y carne comestible.

2) Es el hombre vestido como los antiguos soldados romanos, que suele acompañar los pasos de las procesiones y dar guardia a los monumentos de Semana Santa.

A nivel de regionalismos, la palabra designa a una de estas dos cosas:

1) Al cigarro casero que se fabrica con tabaco picado a navaja y envuelto en chala de choclo;

2) Al varón que posee un miembro viril de singulares dimensiones.

Ninguna de estas características reúne el frente conformado por Romero y Olmedo. De allí que resulte un poco absurdo que alguien diga que todavía están pendientes de que se defina su «armado».

Quizá haya, efectivamente, un «armado» oculto en las filas romeristas. Quizá sea esta especie de mesías a quien estén esperando. Nadie lo sabe con certeza.

Pero, ¿quién o qué es el «armado» que esperan los romero-olmedistas?

¿Será ese hombre vestido como los antiguos soldados romanos? ¿Será ese cigarro rústico? ¿Será acaso ese varón potente y bien dotado que hace las delicias de unas y de otros por igual?

No. Los que saben dicen que el «armado», en realidad, es el pez de agua dulce.