Urtubey nada ha ‘desdoblado’

  • La mala comunicación, basada en el empleo de palabras equivocadas y de un lenguaje en general pobre e impreciso, está por detrás de todos los males de la convivencia entre los salteños.
  • Elecciones 2019

Cuando al Gobernador de Salta se le ocurrió señalar para las elecciones provinciales de 2019 unas fechas diferentes a las elecciones nacionales (aun habiendo anunciado antes lo contrario con el nivel de autoconvicción que lo caracteriza), 8 de cada 10 medios de prensa locales dijeron que Urtubey había «desdoblado» las elecciones.


Me van a permitir que exprese que el verbo elegido no solo no es adecuado sino que además es bastante desagradable y malsonante.

Sobre lo segundo, por supuesto vale la frase «para gustos, los colores». Muchos dirán, y no sin razón, que si al final se entiende lo que el emisor del mensaje ha querido decir, la palabra está bien empleada. Pero es que tampoco esto consuela mis oídos.

Veamos. Si Urtubey tuviera la potestad de decidir la fecha de las dos elecciones (las nacionales y las provinciales), se podría llegar a admitir que su decisión de cambiar la fecha de estas últimas fue un «desdoblamiento», ya que el verbo «desdoblar» significa, entre otras cosas, «separar algo formando dos o más elementos semejantes».

Pero es que ni los elementos son semejantes ni es Urtubey el que, desdoblándolos, los forma. Urtubey no controla las elecciones nacionales (más quisiera él), por lo que en realidad se ha limitado a ejercer una facultad que tiene legalmente reconocida y no ha desdoblado nada; nada que hubiera estado «doblado» o «unido» con anterioridad.

Aunque las elecciones nacionales y provinciales se hubieran celebrado el mismo día, seguirían siendo en todo momento, tanto desde el punto de vista jurídico como del político, elecciones separadas. Nadie -ni el todopoderoso Gobernador de Salta- puede separar lo que ya venía y se mantenía separado desde antes.

Decir que Urtubey ha «desdoblado» las elecciones transmite errónea la idea de que el Gobernador tiene el poder de decidir sobre las dos elecciones. Y esto no es así. También el Presidente de la Nación podría cambiar las fechas de las elecciones después de haberlas anunciado formalmente, pero esto tampoco es «desdoblarlas» sino más bien cometer una irresponsabilidad, un acto poco serio y escasamente respetuoso de los derechos de quienes participan de la contienda electoral.

Veamos ahora el asunto desde otra perspectiva.

Si el presidente Macri resolviera mañana que las elecciones nacionales, en vez de celebrarse los días 11 de agosto (PASO), 27 de octubre (primera vuelta) y 24 de noviembre (segunda vuelta), se celebren los mismos días elegidos anteayer por el Gobernador de Salta para las elecciones provinciales, ¿alguien diría que Macri está volviendo a doblar las elecciones?

Cada quien ejerce las facultades que tiene reconocidas en el ámbito de sus competencias legales. Ni uno desdobla ni el otro vuelve a doblar. Ninguno de los dos separa o vuelve a unir. Las elecciones no son una vasectomía.

Insisto en que se trata de una cuestión más terminológica que política; un asunto de elegancia más que de normas jurídicas. Un pequeño desafío verbal que se podría haber tranquilamente solventado si los sagaces tituladores de los periódicos digitales salteños hubieran encabezado la noticia diciendo algo así como «Urtubey señala una fecha distinta para las elecciones provinciales» o «En Salta se votará en una fecha distinta a la prevista».

Pero por algo será que en Salta a algunos y a algunas les gustan las cosas dobladas, ofladas, sobadas, redobladas y desdobladas. Son los que ya vienen torcidos de fábrica y a los que no solo les gusta engañar con las palabras sino también hacer trampas con las fechas, para intentar fastidiar al contrario y para que las elecciones pierdan su significado y su utilidad.