
El Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey mantiene a cientos de ciudadanos de Salta bloqueados en su cuenta personal/oficial de Twitter. Se trata de un bloqueo sistemático dictado por las discrepancias que algunas personas expresan sobre su gestión de gobierno.
Sin ir más lejos, Urtubey mantiene desde hace años bloqueado a @iruyacom, la cuenta de Twitter de nuestro sitio web. Lo paradójico en este caso es que @iruyacom jamás siguió a @UrtubeyJM (o viceversa) y casi nunca mencionó la cuenta del Gobernador. El bloqueo, en este caso, obedece a una clara antipatía del Gobernador hacia nuestro medio, que no es -para desgracia suya- correspondida.
En cualquier caso, es sorprendente que una persona con tanto poder se haya tomado la molestia de bloquear a un sitio que -según dicen algunos incondicionales del Gobernador- apenas si le hace cosquillas.
El problema es que el bloqueo no solo impide al bloqueador enterarse de los tuits del bloqueado. También, a la inversa, provoca que el bloqueado (sujeto pasivo de la acción de bloqueo) no conozca los tuits del bloqueador.
Pero ¿qué sucede cuando el bloqueador es un alto responsable político? ¿Tiene derecho a que sus pensamientos solo sean conocidos por las personas que él elige?
No piensa precisamente eso la jueza federal norteamericana, señora Naomi Reice Buchwald, quien ha sentenciado que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no puede bloquear a lo usuarios de Twitter que a él le dé la gana.
Si lo hiciera, Trump -que tiene más de 52,2 millones de seguidores en la red del pajarito- estaría violando la Constitución de los Estados Unidos, ya que no permitiría a ciertos estadounidenses conocer los pensamientos de su presidente. Eso es precisamente lo que ha dicho la jueza Buchwald.
Según el diario El Mundo, la sentencia es consecuencia de la demanda presentada en julio de 2017 por el Knight First Amendment Institute de la Universidad Columbia y otros siete demandantes, a los que Trump había bloqueado en la red social.
Para evitar así que sus comentarios apareciesen en su hilo de mensajes y menciones. Entre ellos, destaca un periodista que escribió a Trump que "Ganó Rusia" las elecciones presidenciales, un cirujano de Texas y un oficial de Policía.
Habría que pensar qué sucedería si algún ciudadano de Salta, bloqueado por Urtubey, decide interponer una acción de amparo contra la decisión del mandatario, basado en los mismos derechos constitucionales que la jueza norteamericana considera violados por Donald Trump. ¿Qué resolución adoptarán los jueces Guillermo Catalano o Abel Cornejo, fieles escuderos de Urtubey en la Corte de Justicia de Salta?
Seguramente, estos magistrados y otros de parecido pelaje, previo dictamen de esa gran jurista que es la Fiscal de Estado, adoptarían la misma postura del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que infructuosamente defendió en el proceso federal contra Trump que el presidente «tiene derecho» a bloquear a sus seguidores, en uso de sus «libertades».
La decisión de la jueza Buchwald aún no es firme, pues Trump -que no para de escribir tuits- parece que también tiene tiempo y ganas de escribir un recurso de apelación, para que sea una corte federal la que decida en definitiva si puede bloquear a voluntad o si haciéndolo se está cargando una parte importante de la Constitución de los Estados Unidos.
Mientras tanto, en Salta, sin que se atisbe la posibilidad de que un juez se meta en el asunto, Urtubey seguirá adelante con su política de bloqueos selectivos, incluso a usuarios que jamás lo han injuriado públicamente y que solo han cometido el «pecado» de expresar una cosa tan obvia como que su gobierno no es tan bueno como él piensa.