La 'disputa vial' que provocó un 'caos vehicular'

  • La comunicación de masas en Salta vuelve a incurrir en excesos e imprecisiones que desfiguran nuestro idioma y castigan innecesariamente a los destinatarios de los mensajes.
  • Nuestro idioma torturado
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Si nos dejamos convencer por las palabras que habitualmente utiliza alguna prensa, en Salta no se producen «discusiones entre automovilistas» sino «disputas viales» y cuando el tráfico se pone un poco espeso no aumenta la «intensidad circulatoria» sino que se produce un «caos vehicular».


Imaginemos por un momento que las calles, esas mudas y algo rígidas señoras de vestido gris, con el cutis un tanto estropeado, se enzarzan en una pelea por un «quítame allá ese bache». Pero si las calles y los caminos no discuten ni entablan entre ellas duras competencias, ¿a qué viene eso de «disputas viales»?

Es casi imposible no saber que el adjetivo «vial» se refiere a todo aquello «perteneciente o relativo a la vía» (es decir, a la calzada construida para la circulación rodada, como dice el Diccionario).

Pretender que el adjetivo vial comprenda, además, a todo lo perteneciente o relativo a los conductores de vehículos y a todo lo perteneciente o relativo a la circulación rodada en sí misma comporta hacer una amalgama con el idioma que por alguna razón tiene palabras distintas para referirse a objetos, acciones, sujetos y situaciones distintas.

Así, un «siniestro vial» ocurriría cuando un meteorito impacta sobre la calzada, provocándole un daño material o una pérdida considerable, y no cuando un colectivo se lleva por delante una moto, sin que el pavimento sufra el más mínimo menoscabo.

Lo de «disputa vial» es todavía más ridículo, porque el que la discusión entre dos personas haya tenido por escenario o, incluso, por motivo a «la vía», no significa que se deba calificar así a la discusión. Es como si dos feligreses en el interior de un templo se trenzaran a golpes a causa de sus diferencias en el uso del agua bendita. Llamar a una pelea de esta naturaleza «disputa eclesiástica» sería manifiestamente incorrecto.

Y lo «vehicular» es todo lo perteneciente o relativo a los «vehículos», de allí que cuando la circulación de estos por las «vías» se vuelve caótica, de lo que corresponde predicar esta cualidad es del sustantivo «circulación» y no del sustantivo «vehículo».

El peligro que entraña la mala utilización de las palabras es bien conocido, pero en casos como estos dos que acabamos de mencionar, nos arriesgamos a que los salteños -que alguna sensibilidad tienen por el idioma- entren en una espiral de «disputas lingüísticas» y que se produzca un «caos comunicacional» de proporciones tan grandes que nos veamos luego obligados a contar por decenas los «siniestros léxicos».

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