Periodismo digital en Salta: El bazar persa de las 'noticias curiosas'

Las portadas de algunos diarios digitales de Salta se parecen cada vez más a lo que podría ser un prolijo escaparate del mal gusto informativo. Aunque, eso sí, adaptable a todos los dispositivos, pantallas, resoluciones y viewports, de forma que la basura nos acompañe por doquiera que vayamos.

La guerra por los clics -que son los que traen dinero- no ha hecho más que empezar y, como sucede en toda guerra, cualquier recurso, por repugnante que sea, es válido para ganarla.

Ya no se trata solo de desnudeces y exhibicionismos de los más variados, a los cuales el gran público parece lánguidamente resignado, sino de un catálogo bastante ordenado -digamos 'sistemático'- de «noticias curiosas», que han sido rebuscadas en lo más profundo de Internet (es decir, en sus barrios más bajos) y traídas a la superficie desde un submundo en el que nada es normal sino grotesco, fantástico y extraordinario.

Se trata de una estrategia de comunicación que, vista desapasionadamente, representa la claudicación del periodismo frente al abrumador peso de la realidad y una derrota sin atenuantes de la seriedad informativa a manos de la exageración, de la grosería, del morbo y de los comportamientos brutales.

Una de las manifestaciones más visibles de este fenómeno es que cada dos noticias aparentemente serias o que versan sobre temas de una actualidad poco cuestionable, aparecen intercaladas en las portadas noticias como:

«Un gordo se come 72 hamburguesas con huevo frito y revienta»

«Un estudiante de veterinaria cosió "te amo" en la piel de un perro»

«La increíble historia del niño piel de víbora»

«Una mujer se implanta una oreja de chivo en sus partes íntimas»

«Mirá el vídeo del gordo que tenía en el estómago una bola de pelos de 25 kilos»

«Un hombre desarrolla gusanos tras comer sushi»

«Mirá la feroz golpiza de una alumna a su profesora»

«'Te vamos a dejar como Chuky', le dijeron antes de desfigurarla con una navaja»

«Una cabra da a luz una cría con apariencia de humano»

«Mirá cómo un jugador alemán se fractura en cinco partes la tibia y el peroné»

«Descartan que la malformación de la cabra haya sido por zoofilia»

Lo más lamentable de todo es que estas informaciones inútiles, que nada aportan a la inteligencia del lector medio (aunque en la mayoría de los casos se trata de una apología encubierta de la violencia de género, del bullying, del grooming, de la anorexia, de las adicciones, etc.) es generalmente acompañada por una profusión de gráficos, sean vídeos o fotografías, incluidos por el editor con el claro propósito de potenciar al máximo la sensación de desagrado que el lector experimentará al enterarse, porque no le queda más remedio, de las más repugnantes conductas de sus congéneres.

Tan lamentable como lo anterior es el hecho de que esta nueva basura digital, disfrazada de periodismo vanguardista, recoge hechos y sucesos acaecidos muy lejos de Salta, generalmente en países extraños (de los que nada, excepto esta clase de cosas, podría interesarnos), por lo que es su propia repugnancia (y no su relación con Salta y su actualidad) lo que apunta a excitar la curiosidad de los lectores.

Es cierto que la política y sus vaivenes también nos exponen al contacto con lo peor de la condición humana, pero al menos la política -aun la más corrupta- sirve para que los ciudadanos y los lectores participen de alguna manera en la deliberación pública, lo que no ocurre, desde luego, con la noticia del gordo al que le fue extraída una gigantesca bola de pelos de su estómago.

Un clic o millones de ellos no justifica esta falta de consideración hacia los lectores, que en el fondo no es sino un apartamiento de las normas éticas que rigen -o deberían regir- en la profesión periodística.