Se equivoca Urtubey: Las banderas no se entronizan

  • El Gobernador de Salta dice haber asistido a una ceremonia de 'entronización' de la bandera de Salta. Excesivamente influido por los tiempos religiosos de Salta, el mandatario ha perdido de vista que las banderas no son objetos susceptibles de ser entronizados.
  • Más castigos al idioma

Dice la información oficial del Gobierno de Salta que Juan Manuel Urtubey ha participado hoy en el acto de «entronización» de la bandera de Salta en la Comisión Federal de Impuestos.


Desgraciadamente para el señor Urtubey, para la vicepresidenta Michetti y para quienes organizaron el acto, las banderas son unos objetos que, por su particular naturaleza, sus características y su finalidad, no pueden ser «entronizadas».

No pueden serlo porque la acción de «entronizar» en nuestra lengua significa únicamente una de estas tres cosas:

1) Colocar en el trono.

2) Ensalzar a alguien, colocarlo en alto estado.

3) Colocar una imagen o una representación iconográfica en un lugar preferente para que sea venerada o admirada.

Dado que vivimos en una república (deficiente, pero república al fin), y aunque la Comisión Federal de Impuestos sueñe con ello, en nuestro país no hay «tronos». Menos todavía en las instituciones del Estado.

El acto de «entronizar» entendido como «ensalzar» o «colocar en alto estado» solo puede realizarse en el idioma en el que nos comunicamos en relación a una persona (eventualmente en relación a una idea), mas no a un objeto material.

Las banderas, por definición, no son ni una imagen ni una representación iconográfica (ambos conceptos están estrechamente vinculados a la religión). Y aunque las banderas puedan ser colocadas en lugares preferentes, por lo que representan, no pueden ser objeto de veneración cuasirreligiosa o de admiración, sino más bien de respeto y de honra por su valor simbólico, legal o histórico.

Es decir que se puede entronizar las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro, o la de los santos, o el retrato del Cristo de Sumalao o la Virgen del Perpetuo Socorro, un cuadro de Güemes (estas últimas tienen la consideración de representaciones iconográficas), una escultura destacada o una pintura famosa; pero no las banderas, a menos de que alguien intente hacernos creer que el patriotismo (o el respeto a los símbolos del Estado) debe ser una especie de religión.

El verbo inglés entrhonement significa:

1) Sentar a alguien en un lugar asociacdo con una posición de autoridad o influencia,

2) Sentar a alguien ceremoniosamente en un trono.

3) Exaltar, asignar virtud suprema o valor a algo.

Ninguna de las tres definiciones es aplicable a las banderas, por los argumentos antes expuestos, y porque el valor de las banderas -especialmente en tiempos de paz- es fijo e inamovible, como los jueces de la Corte de Justicia de Salta. Por esta razón, tampoco se puede entronizar banderas, entendiendo por esta acción de la conferir dignidad soberana a los emblemas. Las banderas son en todo caso una representación de una soberanía preexistente y su eventual exhibición no confiere ni quita dignidad soberana a lo que las banderas representan.

Lo único que ha hecho la Comisión Federal de Impuestos, pues, es colocar las banderas (la nacional y las provinciales) en un lugar destacado; es decir, exhibirlas con preferencia en señal de respeto a los estados provinciales que conforma la Comisión y al Estado federal que los mantiene unidos.

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