'Influencers' salteños, a tortazo limpio

  • La degradación moral de algunos medios de comunicación de Salta llega al extremo de fomentar la violencia juvenil mediante la publicación de vídeos, grabados por los propios adolescentes, durante peleas a la salida del colegio.
  • El talento juvenil desperdiciado
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Cualquiera puede imaginar a un espabilado redactor de un diario animando a los adolescentes a que le manden a su Whatsapp los vídeos de las peleas más feroces que se producen a la salida de los colegios. Y si es de chicas, mucho mejor. ¿A quién no le gusta presenciar, aunque sea en una pequeña pantalla, una pelea de gatas?

Mientras los jóvenes argentinos y de muchas partes del mundo utilizan sus dispositivos móviles para sacar el máximo partido de su talento creativo, los salteños prefieren usarlos para documentar peleas callejeras, para mostrar cómo se abollan el cerebro unos a otros.

Y no porque carezcan de talento, sino porque siempre hay detrás de ellos un adulto perverso (redactor de un diario o simple intermediario de la barbarie) que los azuza para que se agarren de los pelos, en lugar de hacer despuntar su creatividad y enseñarles los beneficios de un comportamiento civilizado.

Por supuesto, no producen tanta vergüenza ajena los jóvenes como los adultos que se dedican a esta innoble actividad de difundir en los espacios digitales que todos visitamos a diario las peleas de colegio, como si fuesen la cosa más normal del mundo.

Alguien debería poner un límite a esta proliferación de violencia audiovisual, porque si la violencia existe y no encontramos la forma de combatirla adecuadamente, por lo menos nos aseguremos de que no haya personas sin escrúpulos que le digan a los adolescentes: «¡Meta changuitos! Ustedes hagansé cagar a la salida que yo les publico el video sin problemas».

Una sociedad que tolera este tipo de cosas y que luego sale a la calle a clamar por #NiUnaMenos, o a condenar la violencia yihadista, es decididamente una sociedad hipócrita o, en el mejor de los casos, ignorante. Es decir, una sociedad formada por gente que no sabe que la violencia mortal que nos mantiene paralizados nace de estos excesos que parece que todos deberíamos aplaudir.

A veces da la sensación de que el famoso Observatorio de Violencia contra la Mujer en Salta tiene los lentes de sus telescopios empañados. Si no ve estas cosas, que son obvias y que sirven para dictar las pautas de la violencia que se ejerce contra los más indefensos, es porque no es capaz de ver nada.

Si estos jovencitos violentos son los «influencers» que es capaz de alumbrar nuestra Provincia, a decir verdad estamos perdidos. Es mejor mudarse a Alepo.