
La justicia de Salta vuelve a salir a las escuelas. Así lo ha informado oficialmente el habitual portavoz de prensa del Poder Judicial salteño, que, con la acostumbrada prolijidad, da cuenta del lanzamiento del ciclo correspondiente a este año.
Aunque la mayoría de los salteños desea en realidad no tanto que la justicia «salga» sino que termine de «entrar» en donde le corresponde, el hecho de los jueces abandonen de tanto en tanto su torre de marfil y se paseen por las escuelas primarias, para contar un poco lo que hacen, no deja de ser una buena noticia.
Este año, sin embargo, una pequeña equivocación con las teclas le ha dado al programa «La Justicia sale a las escuelas» un sesgo marcadamente olfativo. Esto, para no pensar que los jueces van a hablar del aborto.
Dice la información oficial que durante 2017, sus señorías enseñarán a los pequeños alumnos salteños algunos temas bien de adultos como (las mayúsculas y la puntuación son originales del Poder Judicial de Salta): «Discriminación, Deberes, derechos y obligaciones; Menores en situación de riesgo y en conflicto con la Ley; Violencia de género; Violencia en el noviazgo; Feticidio (sic); Violencia familiar y escolar; Acoso entre pares; Conflicto en las redes sociales; Mediación; Abordaje del conflicto; Violencia de género, entre otros».
Lo que más ha llamado la atención de este variado programa es el tema del «Feticidio», palabra que bien puede aludir una interrupción del embarazo, o a una eliminación por las bravas de los olores fétidos.
Aunque del contexto parece desprenderse que el tema elegido por los jueces es el «Femicidio», la (apreciable) distancia física entre las teclas M y T hace sospechar la existencia de un nuevo delito o de una nueva práctica judicial higiénica, consistente en aniquilar -por cualquier medio- los malos olores en el ámbito jurisdiccional.
Hace algunos años, las plantas más bajas del edificio de la Ciudad Judicial de Salta se inundaron con aguas servidas y varias oficinas se vieron afectadas por la circulación de materia orgánica por los pasillos. Materia que, según algunos empleados, producía en el entorno una «fetidez única».
Probablemente, el «Feticidio» que ahora se proponen abordar los jueces en sus sesudas charlas jurídicas esté relacionado con los métodos plomeriles y químicos empleados para neutralizar los malos olores en los deficientemente ventilados sótanos judiciales de Salta. Sería muy «heavy» pensar que vayan a hablarle a niños de tan corta edad sobre el asesinato del feto.