Se supone que el gobierno de Salta no tiene por qué ser una enciclopedia abierta de música popular. Pero sí tenemos que esperar de él que sus funcionarios y sus comunicadores conozcan algo de gramática. Concretamente, que sepan que en la lengua que usamos para comunicarnos la preposición «de» denota posesión o pertenencia. Pero no está tan claro que el gobierno lo sepa. Si repasamos la información que ha enviado hoy a los medios de comunicación el Ministerio de Derechos Humanos y Justicia del gobierno provincial de Salta, que dirige la siempre bien prosódica ministra Pamela Calletti, la famosa Canción con Todos (himno no oficial de la denominada Patria Grande Latinoamericana), no es «de» César Isella y Armando Tejada Gómez, sino «de» Mercedes Sosa.
Está claro que si hablamos de propiedad, la canción solo puede pertenecer a quienes tienen sobre ella los derechos de autor. A una purista del derecho privado, como Calletti, no debería resultarle indiferente este detalle.
Pero normalmente, cuando hablamos de composiciones musicales, el «de» se utiliza para designar a sus autores, y solo excepcionalmente a sus intérpretes. Vamos, que el Himno a la Alegría es de Ludwig van Beethoven (cuarto movimiento de la Novena Sinfonía) y no de Miguel Ríos, así como el Arroz con Leche no es de Julio Iglesias.
Así pues, la afinada Banda de Música del Servicio Penitenciario que depende de la señora Calletti y no son los 4 de Liverpool sino los 25 de Villa Las Rosas, no tocará la canción «de» Sosa (tucumana), sino en todo caso la «de» Isella (salteño) y la «de» Tejada Gómez (mendocino).
Así sucede también con What A Wonderful World, que no es «de» Louis Armstrong, sino «de» unos señores que se llaman Bob Thiele (que figura en los créditos de la canción como "George Douglas") y George David Weiss.
Y la tercera canción penitenciaria (cada vez más lejos de la Patria Grande) es Somewhere Over The Rainbow, que no es del robusto cantante hawaiano Israel Kamakawiwo'ole sino de una pareja de eximios compositores neoyorquinos formada por Harold Arlen y Yip Harburg.
Esa es la diferencia entre buscar en la Wikipedia y hacerlo en Youtube. Con una cultura musical deficiente, podemos confundir a la grácil y frágil Judy Garland con la rotunda humanidad del luchador de sumo hawaiano que canta, como Calletti, la canción del Mago de Oz.
De un momento a otro, se espera que la señora ministra anuncie que su banda estrella interpretará el Himno Nacional Argentino «de» Charly García.