Por qué un siniestro no puede ser violento

Una de las consecuencias de emplear en la comunicación el sustantivo «siniestro» como sinónimo de accidente, es el mal uso de los adjetivos.

No todos los accidentes callejeros son «siniestros viales». Lo son únicamente si el suceso reúne estas dos condiciones: 1) que provoque daño o pérdida material y 2) que los anteriores sean «considerables».

Es decir que el raspón en una rodilla o la abolladura de un guardabarros, producidos por un accidente de circulación, no merecen ser llamados «siniestros», por la escasa importancia de sus consecuencias materiales.

Según el DLE, esta palabra pone más el acento sobre el daño o la pérdida que sobre el suceso que la provoca, de allí que pueda llevar el nombre de siniestro un hecho para nada violento como una chispa que provoca un incendio devastador y no un terremoto de violencia singular que no provoca daños.

Calificar por tanto a un siniestro como violento es un error, ya que lo que podría merecer esta calificación en todo caso es el suceso que produce el siniestro (o el estrago).