Para Urtubey y el gobierno de Salta, los conceptos mercantiles de «alta gama», «primer nivel» o «última generación» son categorías un poco confusas en la que cabe cualquier cosa. Cuando un gobierno incluye, por ejemplo, entre los vehículos de alta gama a un Peugeot 208, cualquiera se imagina automática lo que para el mismo gobierno significan expresiones como democracia, participación o calidad institucional.
O Urtubey se deslumbra con muy poco o carece de ambición en las metas que se plantea como gobernante. O las dos cosas a la vez.
Ahora resulta que el Gobernador de Salta, un hombre que si quisiera podría tomar uno de sus aviones y presenciar in situ un partido entre el Chelsea y la Juventus o entre el Bayern de Munich y el Paris Saint-Germain, quiere venderle a Salta que el choque entre River Plate y Estudiantes de San Luis es un «espectáculo de primer nivel».
Se trata de un partido importante, con equipos competitivos, que es un lujo para Salta, qué duda cabe, pero ambos conjuntos están bastante lejos del «primer nivel» en materia de espectáculos futbolísticos. Hubiera dicho de «gran nivel» y salía airoso del envite, quedando bien con todo el mundo.
En términos automovilísticos, es un Peugeot 208 al lado de un Bugatti Veyron.
¿Por qué motivo Urtubey puede asistir, si lo desea, a espectáculos de primer nivel en serio y los salteños se tienen que conformar con bastante menos?
Si el «orgullo salteño» de Urtubey solo aspira a ese target, los ciudadanos de Salta no podrán soñar nunca con que en su estadio se enfrenten el Real Madrid y el Manchester United, o que vivamos alguna vez un Boca - River auténticamente competitivo.
Tampoco, dicho sea de paso, podremos soñar con justicia social, con un gobierno eficiente, con una administración saneada y con una políticas transparentes y controlables. Porque el «primer nivel» de Urtubey está, en realidad, a la altura de la 1ª "D" del mundo que nos rodea.