La palabra «currícula» no existe en el idioma español. Su empleo en singular para referirse a lo que comúnmente se conocer como «plan de estudios» ha sido rechazado por la Real Academia Española, que prefiere el empleo de la palabra «currículo». La Fundación del Español Urgente (Fundéu) dice que es es impropio el uso de «currícula» porque es el plural de la voz latina correspondiente, no de la española, y porque en español las voces basadas en los plurales latinos también tienen significación singular, como bacteria, vela, errata y adenda (obviando que en latín hay varios plurales, en función del caso gramatical).
Lo peor no es esto, sino que el uso incorrecto de la palabra «currícula» es muy frecuente en el ámbito educativo salteño, en donde, se supone, quienes allí trabajan todos los días deberían aprender a emplear las palabras correctas.
Salvo una preferencia por el habla afectada y las palabras rebuscadas, o una tendencia a demostrar conocimientos que no se poseen, no se explica que muchos educadores salteños prefieran usar la palabra «currícula» en vez de la expresión, más simple (y más fácil de pronunciar) «plan de estudios».
Pero si por cualquier razón, y dependiendo del contexto, se debe acudir a otras palabras, sin dudas debería emplease «currículo» que, según el DRAE, tiene estos tres significados:
1) Plan de estudios.
2) Conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades.
3. Currículum (entendido como la relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona).
La Fundéu recuerda que la alternativa «currículo» no presenta problema alguno de escritura, así como tampoco su plural: «currículos».
En idioma inglés, se emplea habitualmente la palabra «currícula» pero como plural de «curriculum» y, como tal, esta palabra es de género neutro. Si en el contexto del habla castellana quisiéramos utilizar esta palabra en su sentido original en latín, deberíamos llamar «currícula» a la pluralidad de «currículos» y nunca anteponerle un artículo o un pronombre femeninos, o calificarle con adjetivos de este mismo género.
Finalmente, conviene decir dos palabras acerca de la escritura de la expresión usual «curriculum vitae», que después del cambio normativo introducido en la Ortografía por las Academias de la Lengua, se debe escribir como una expresión latina: en cursiva y sin acentuar. Con anterioridad a estos cambios recientes era preferida la grafía «currículum vitae».
Por tanto, si en algún contexto apropiado (que vemos que son casi inexistentes) conviene emplear la palabra «currícula», ésta se debe escribir como una expresión latina; es decir, sin tilde.
En resumen, si seguimos pugnando por meter a la fuerza a Güemes en «la currícula», le estaremos atando al héroe gaucho una soga al cuello y le haremos pasar una imperdonable vergüenza. Si la intención es mostrarnos como cultos ante otras audiencias y vincular a Güemes con la cultura de un pueblo, lo razonable y lo aconsejable a la vez es no equivocarse con el uso de las palabras y enviar de una vez a la papelera expresiones tan incorrectas y chocantes como esta de «la currícula».