Municipalidad de General Güemes: ¿Crisis fiscal o faltante de vajilla?

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Nada más asumir su cargo, la nueva Intendente de la ciudad salteña de General Güemes, se ha encontrado con un panorama desolador: en la Municipalidad no hay tasas.

Así se desprende del informe periodístico publicado por un medio digital de la ciudad de Salta, que titula: Intendenta de Güemes: "No hay ni un vaso ni una tasa".

La situación es muy grave, pues un Municipio sin tasas está abocado a su desaparición. Piénsese por ejemplo en la imposibilidad de cobrar la tasa de alumbrado, barrido y limpieza, o las tasas por habilitación de locales comerciales, parcelas en los cementerios o la famosa tasa por utilización del espacio público.

Dicho en otros términos, una ciudad como General Güemes, en donde viven unos 40.000 habitantes, podría llegar a subsistir sin vasos, pero no sin tasas.

Aunque pensándolo bien, lo que la intendente Alejandra Fernández echó en falta tras jurar el cargo es la ausencia de «tazas»; es decir, de esos aparatitos de loza (no de losa) que tienen asa (no aza) y que se emplean generalmente para tomar líquidos (no líquidoz).

De las palabras de la intendente Fernández se desprende que para ciertos funcionarios de la Municipalidad de Güemes es más grave no poder tomar el mate cocido con bollo de las ocho y media que no poder cobrar los tributos municipales que se imponen al disfrute de ciertos servicios o al ejercicio de ciertas actividades.

La pregunta que surge entonces es: ¿es necesario que haya vasos y tazas para que una Municipalidad funcione adecuadamente?

La verdad es que no. Que si no hubiera papel para escribir o escritorios para atender a los ciudadanos; si no hubiese computadoras o luz eléctrica, el asunto podría ser grave. Pero el que no haya vasos ni tazas no hace a la esencia del ejercicio del poder público local. Es como decir: «Al llegar no he encontrado ni servilletas ni escarbadientes».

Otra cosa es -y queremos creer que así ocurre- que con esta metáfora de los vasos y las «tasas» la intendente Fernández ha querido denunciar que su antecesor Segura no le ha dejado ni un maíz para poder gobernar. Que al hacerse cargo de la Municipalidad se encontró con una situación calamitosa.

Todo es posible. Pero antes de quejarse por falta de recursos o por sobreabundancia de personal, habría que fijarse un poquito en la ortografía, porque quien bien escribe también gobierna bien. El que confunde una «zeta» con una «ese» es sospechoso de cometer otras barbaridades en el ejercicio del poder.

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