El gobierno de Salta insiste en su idea de 'capacitar' a periodistas

En un sistema de libertades democráticas, los gobiernos no se dedican a formar periodistas ni a impartirles cursos de «capacitación». No solo está mal visto sino que es contraproducente, tanto para las libertades públicas como para el prestigio de la profesión periodística.

La intención de convertir a los comunicadores públicos en poleas de transmisión de las ideologías, las visiones y las «verdades» gubernamentales forma parte del arsenal de recursos de los totalitarismos y está reñida, por tanto, con los principios democráticos.

A pesar de esto, el gobierno que dirige el señor Juan Manuel Urtubey, que ya se había internado antes en los resbaladizos terrenos del adoctrinamiento periodístico a medida, ha decidido ahora que los periodistas de Salta deben informar sobre drogas y consumos problemáticos, no como los periodistas libremente creen que deben informar, sino como el gobierno quiere que se informe.

El curso organizado por la Secretaría para el Abordaje Integral de las Adicciones del Ministerio de Derechos Humanos del gobierno provincial de Salta parte de la dudosa base de que nuestros periodistas no están lo suficientemente formados para informar sobre drogas y consumos problemáticos. Es decir, que las universidades de las que han salido no le han dado las herramientas necesarias para hacer bien su trabajo. Los periodistas no saben de esto; el que sabe es el funcionario del gobierno.

Según la información oficial, el curso en cuestión, patrocinado por el señor Martín Teruel, no solo tiene en mira mejorar a los profesionales de los medios de comunicación sino lograr también que estos acierten a dar un «tratamiento periodístico adecuado (sic) de la temática».

Pero ¿qué es lo que se considera «adecuado» en esta materia? ¿Lo que dice el gobierno que debe ser?

En materia de información pública, son los periodistas los que están en mejores condiciones de enseñar a los gobiernos a dar «tratamientos periodísticos adecuados» a las problemáticas sociales, y no al revés.

El curso que organiza el gobierno está destinado -¡atención!- a: «periodistas, idóneos o profesionales de los medios de comunicación, y estudiantes de las carreras de licenciatura en comunicaciones sociales, ciencias de la comunicación, licenciatura en periodismo, locutor nacional, o carreras afines e interesados en la temática».

El gobierno promete que en solo cuatro horas (de 16 a 20 del próximo día jueves 12 de noviembre), todo ese amplio abanico de profesionales (e «idóneos») aprendan lo que en 5 años de carrera universitaria no pudieron.

Para decirlo más claro aún: los «clientes» del señor Martín Teruel son las personas que sufren adicciones, no los periodistas.

Es a paliar las necesidades de los primeros a lo que el gobierno debe dirigir su esfuerzo y no intentar maquillar la realidad formando periodistas dóciles o desvirtuar las libertades públicas organizando cursos para la única profesión que debe mantenerse a salvo de la influencia del gobierno: la de periodista.