
En una de sus últimas apariciones públicas como presidente de la Cámara de Comercio e Industria de la Provincia de Salta, el señor Daniel Betzel visitó la ciudad de Metán para promocionar el black friday que se realizará en esta ciudad los próximos días 7 y 8 de noviembre.
Vista también la proximidad de la festividad de Halloween, el señor Betzel y su equipo de creativos han querido añadir un toque de magia a la presentación.
La idea consistió en presentar una «torre» de cajas apiladas, al estilo de esas gigantescas tortas de las películas de Hollywood de cuyo interior a veces salía una corista con poca ropa, y otras, un sicario de Al Capone con una metralleta.
Lo de «trick or treat» quedó al descubierto en el momento en que el fotógrafo accidentalmente advirtió que las cajas semovientes no se desplazaban solas por el escenario como por arte de encantamiento, sino que una pequeña persona las movía desde su interior.
Lo curioso es que esta persona, o bien utilizaba una mano ortopédica (bastante fofa, por cierto) o bien eligió mal los guantes para la ocasión, ya que los escogidos parecen tener menos «agarre» que los guantes de Iker Casillas.
Tal como si a un mago los niños le hubiesen descubierto el truco, el señor Betzel se puso incómodo al advertir esa «mano negra» saliendo de las cajas mágicas.
Fuentes de la Municipalidad de Metán, que no quisieron identificarse, comentaron que al final era mejor la idea del Intendente de poner a una corista con poca ropa dentro de las cajas.
Último momento
La Cámara de Comercio e Industria de Salta ha aclarado que las cajas apiladas -todo un alarde de creatividad- corresponden al muñeco llamado «El loco de las compras», un hombre vestido de presidiario, aparentemente afectado del síndrome del comprador compulsivo.Como se puede apreciar en esta segunda -y reveladora- fotografía, un ser humano de verdad mueve las cajas desde adentro, mientras que el muñeco simula sujetarlas por los lados con sus inertes manos de hule.
También nos han aclarado -aunque no hacía falta- que los agujeros que se aprecian en las cajas no son disparos de la metralleta del sicario de Al Capone sino una cautela elemental para evitar la asfixia del hombrecito que mueve las cajas y para permitirle ver por dónde anda, no vaya a ser cosa que se estrelle contra un pilar y se desencaje el rostro.
Agradecemos al señor Betzel por esta aleccionadora aclaración.