La Virgen del Milagro se exhibe junto a unos 'sagrados' muñecos inflables en Campo Santo

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De haberse enterado el Patriarca de Constantinopla, le habría enviado, por la vía jerárquica, un buen tirón de orejas a Zottos. Porque fue el Vicegobernador la máxima autoridad -civil y eclesiástica- en la fiesta del 'Milagrito' de Campo Santo, en donde las Sagradas Imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro fueron exhibidas, delante del palco oficial, junto a unos horribles y nada religiosos muñecos publicitarios, como se puede apreciar en la fotografía.

Tras la procesión reglamentaria, y antes del igualmente reglamentario desfile de alumnos de escuela y de fuerzas vivas, las imágenes fueron colocadas (o entronizadas), como habitualmente se hace, delante del palco de autoridades, pero sin advertir que a unos pocos metros de éste y destacando mucho más que las sacras imágenes algún avieso funcionario del PAMI -con la venia de la autoridad, claro está- había colocado unos muñecos inflables que no solo impedieron a los espectadores observar el desfile sin obstáculos visuales sino que rebajaron notablemente la profunda religiosidad del acto.

Está bien que Campo Santo (a pesar de su santo nombre) haya evolucionado un poco hacia el paganismo, pero de ahí a convertir en objeto de culto cuasirreligioso a dos muñecos de hule, con las boquitas pintadas y aspecto abobado, cual juguete diseñado para estimular los bajos instintos de Miley Cyrus sobre el escenario, y a colocarlos a la misma altura (o incluso superior) de unas imágenes que son veneradas por los católicos desde hace más de tres siglos, hay una diferencia muy grande.

Si el reverencial desfile de niños con banderas oficiales tenía por destinatario a las imágenes del Milagro y, en menor medida, a Zottos, no hay ninguna razón -que no sea el cochino dinero- para que los niños y las banderas deban reverenciar también con su paso marcial a estos muñecos afeminados que fueron colocados allí por razones puramente crematísticas y con intenciones manifiestamente sacrílegas.

¡Muy mal por Zottos!