Dos agentes de la Policía de Salta ayudaron a parir a una joven de 17 años, que al final dio a luz a un niño en plena calle. El hecho ocurrió en el barrio Juan Taranto de la ciudad de Orán. La conmovedora actitud de la cabo Sonia Ramírez y el sargento Pedro Molina fue exaltada en las páginas informativas policiales, como corresponde.
Pero la información oficial de la Policía pasa por alto dos detalles del suceso, que no son para tirar cohetes, precisamente.
En primer lugar, que la parturienta asistida es una joven de solo 17 años de edad. Y aunque en Orán y en el norte de Salta en general los embarazos y la maternidad adolescentes son considerados «normales», no parece que estemos ante un hecho positivo para la sociedad.
En segundo lugar, que al momento de ser asistida por los agentes de Policía, la joven no se hallaba sola en medio de la calle, sino en compañía de su propia madre. En casos como éste, suelen ser las madres y no los policías, las que asumen el desafío y se convierten en protagonistas del parto. Por alguna razón que no se consigna en el parte policial, esta madre, en vez de ayudar a su hija a pujar y de ordenar a los vecinos que hiervan agua y le proporcionen toallas limpias, prefirió dar gritos destemplados y encargarle a los policías que atiendan a la niña.
El hecho ocurrió a las 4.30 de la madrugada y sorprendió a ambos suboficiales de la Policía en pleno descanso.
Según el relato oficial a esa hora tan intempestiva, escucharon los gritos de una mujer pidiendo auxilio. Al salir a la calle vieron a dos mujeres, una de ellas en avanzado estado de gestación, con evidentes síntomas de trabajo de parto.
El alumbramiento se produjo en la vereda y fue en ese momento que la cabo Ramírez aprovechó que pasaba un vehículo por ese lugar, tomó la criatura en sus brazos y la llevó al hospital. Mientras, el sargento Molina asistía a la joven madre, a la espera de que llegara la ambulancia.
El parte policial nada dice acerca de la abuela del recién nacido. No dice si colaboró con los policías, si ayudó a respirar a su hija, a higienizar a su nieto, o si por el contrario huyó despavorida del lugar.
Fuente: Policía de Salta