Demolition man

El Arzobispo de Salta ha comenzado con fuerza el tiempo de Adviento. El prelado no solo ha practicado cirugía mayor (siempre aparente) en la Universidad Católica de Salta, de la que es Gran Canciller, sino que ha anunciado también que la vieja iglesia del pueblo de El Galpón, cuya estructura resultó afectada por el terremoto del pasado 17 de octubre, será finalmente demolida.

Todo indica que la decisión ha sido personal del Arzobispo; es decir, que ha sido finalmente la jerarquía eclesiástica la que ha impuesto su criterio por sobre el interés arquitectónico-urbanístico y patrimonial del conjunto de los ciudadanos, representados por los poderes públicos municipales y provinciales.

En un primer momento, el gobierno había barajado la posibilidad de demoler solo el campanario, pero a la vista de los daños estructurales, el Arzobispo parece que se ha decantado finalmente por echar abajo por completo el viejo templo para edificar uno nuevo desde los cimientos.

La decisión ha caído como un baldazo de agua fría en plena Navidad para los sufridos habitantes de El Galpón, que esperaban de su pastor mejores noticias.

Pero la idea del prelado es la de construir una iglesia que sea capaz de albergar a una mayor cantidad de fieles, lo cual no deja de ser una muestra de su optimismo, ya que la fe en El Galpón crece, a despecho del ingente proceso de secularización.

Al parecer, no se repetirá la historia de la iglesia de Cerrillos, que se derrumbó espontáneamente en 1981 y fue sustituida por una enorme templo octogonal de líneas «vanguardistas», por un empecinamiento transitorio del párroco de la localidad. Cargnello ha dicho que la futura iglesia de El Galpón respetará la fachada y la puerta de la vieja, conservará las campanas y el retablo, solo que será más «cabedora».

Entre las mejoras que se esperan, se cuenta una puerta de entrada con el dintel más alto, ya que últimamente los vicegobernadores misachiqueros superan el metro ochenta de estatura. La arquitectura religiosa debe adaptarse a los nuevos tiempos de la política.

Por lo demás, ha sorprendido a la parroquia la «demoledora» decisión de Cargnello, hombre más acostumbrado a poner parches y a administrar remedios de compromiso que a practicar ablaciones radicales. Lo mismo que ha sucedido en la Universidad que preside, en El Galpón parece haber llegado el momento de tomar decisiones fuertes, en sintonía con los tiempos.