Los pequeños traficantes de estupefacientes de la localidad salteña de Embarcación (Departamento de San Martín) deben de haber leído o escuchado el famoso discurso que pronunció Winston Churchill en la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940, en el que dijo que solo podía ofrecer a los británicos «sangre, sudor y lágrimas». Con menos elocuencia que el brillante orador, que fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1953, los regentes de una conocida «boca de expendio» de Embarcación ofrecían -según la Policía- «bochas, ladrillos y lágrimas».
Todo esto, hasta que los bravos agentes de la División Drogas Peligrosas de Tartagal, blandiendo una orden de allanamiento librada por el juez de turno, irrumpieron en una vivienda del barrio El Tanque de aquella ciudad y detuvieron a una mujer de 28 años y a dos hombres de 27 y 29, respectivamente.
En el registro del inmueble, los agentes hallaron 64 envoltorios que contenían «sustancia vegetal en forma de picadura» (no precisamente orégano), un envoltorio de tipo «bocha» con idéntica sustancia, un envoltorio de tipo «ladrillo» que tenía sustancia vegetal en forma compacta y 16 envoltorios de tipo «lágrima» que contenían sustancia blanquecina.
En el lugar fueron intervenidos además cuatro teléfonos celulares, elementos utilizados para el fraccionamiento de la mercadería y 1.430,25 pesos en efectivo.
En otro inmueble del barrio 40 viviendas de la misma ciudad, la Policía detuvo a un hombre de 41 años y secuestró 3 envoltorios de «sustancia blanquecina», así como 8.181 pesos en dinero efectivo, cinco teléfonos celulares, un pendrive y elementos de fraccionamiento.
Fuente: Policía de Salta