Zottos, sagrado patrono tutelar de Campo Santo y alrededores

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Si Zottos hubiera vivido en la misma época que Jesucristo y éste se lo hubiese encontrado sobre una barcaza, pescando en el Mar de Galilea, es casi seguro que, en vez de doce, hubiesen sido trece los invitados a la mesa del Señor en la Última Cena.

Ese pequeño desfase de 21 siglos no ha privado sin embargo a Zottos de lucir una impecable estampa bíblica. La emigración de sus ancestros desde el Mediterráneo más oriental hacia Tartagal -hace ya muchos años de esto- ha impedido tal vez que Zottos predique en Judea, como hubiese sido natural, pero en cambio ha favorecido su tarea pastoral en el Valle de Siancas, adonde sin ir más lejos estuvo ayer domingo.

De tanto fotografiarse junto al Señor y la Virgen del Milagro, Zottos ya se ha ganado un lugar en las estampitas y en el folklore religioso de la Salta profunda. Todavía sus méritos y sus milagros no alcanzan para que su imagen sea entronizada junto a los Patrones Tutelares, pero sí para que su rostro -inescindiblemente ligado a la santidad- aparezca en el merchandising más menudo del Milagro y en los souvenirs de la fiesta.

Tanto va el cántaro a la fuente que la imagen de Zottos no se entiende ya sin una corona de rayos de plata rodeando su figura y proyectando destellos argénteos desde su brillante y salvaje cabellera a lo Richard Gere. Hasta tal punto ha crecido en estos últimos años la dimensión mística del Vicegobernador de Salta que, sin su marcial acompañamiento, hasta la Virgen parece despojada del brillo que debiera lucir por derecho propio.

Si los salteños fuésemos justos y bien agradecidos con nuestras grandes figuras, deberíamos pensar en erigir un gran monumento a Zottos en la esquina del Van Gogh, para que en los cuatro vértices de la Plaza tengamos una estatua tutelar; es decir, cuatro baluartes icónicos que defiendan la ciudadela y resguarden la inmaculada virginidad del tontódromo: El Virrey Toledo en el ángulo sudoeste; El Cuchi Leguizamón en el ángulo sudeste; Zottos en el ángulo nordeste y Juan Pablo II en el ángulo noroeste.