
El Intendente de la ciudad de Salta, Miguel Isa, ha querido salir al paso de las críticas a los llamados 'Sarcófagos de Alonso Crespo', esos cubos de cemento basto y formas discretamente sepulcrales que, no sin polémica, han pasado a formar parte del mobiliario urbano de la ciudad de Salta.
Si bien el Intendente no ha podido defender que se trate de unos artefactos bellos y de finas líneas de diseño, al menos ha demostrado con hechos incontestables que un ser humano se puede sentar sobre ellos, sin que la dura frialdad del portland provoque en los hombres el tan temido «peperucho».
En la fotografía de arriba, que ha sido gentilmente cedida por la Subsecretaría de Prensa de la Municipalidad de Salta, se puede ver al Intendente cómodamente sentado sobre uno de estos sarcófagos y conversando animadamente con un grupo de vecinas, que lo estaban interrogando acerca de los tornillos flojos de las nuevas farolas de las peatonales.
Para desmentir esta infamia, el Intendente ha invitado a sus interlocutoras a probar el sarcófago, algo a lo que las vecinas han accedido, pero de a una por vez, ya que el diseñador del asiento no ha previsto al parecer la posibilidad de que dos personas del talle 56 (y generosas posaderas) puedan ocupar simultáneamente uno de sus sarcófagos.
El inventor del artilugio, consultado al respecto, dijo que piensa enmendar el error, diseñando para la próxima unos «cinerarios», pensados para colitas más pequeñas.