Apreciado señor Intendente:Quisiera compartir con usted el sentimiento de profunda inquietud que me ha causado la reunión en la que usted y varios colegas suyos han manifestado su apoyo a la candidatura presidencial del actual Gobernador de Salta.
Creo que me entenderá si le digo que no estoy en contra de que usted apoye al candidato que mejor le parezca y satisfaga sus expectativas. Solo eso faltaría.
Lo que no me parece bueno para nuestra empobrecida democracia es que lo haga usted como Intendente; es decir, que exprese un compromiso electoral como gobernante electo de un Municipio en el que residen personas de muy diferentes preferencias políticas, que se merecen un respeto.
Hay cosas que parecen muy obvias, pero que ante lo que estamos viendo se necesita decir con cierta seriedad: Usted ocupa el cargo que ocupa gracias al voto de los ciudadanos y no gracias al Gobernador de la Provincia. Usted no es empleado de él, ni puede comportarse como tal, más allá del respeto institucional que le deba en todo momento. Mostrarse o actuar como vasallo de un Señor no es algo que honre a la dignidad de su cargo ni a la legitimidad democrática con que lo ejerce.
Seguramente no soy yo la persona más indicada para recordarle sus obligaciones como Intendente Municipal, pero es esta una situación tan delicada que me obliga a decirle también que su deber institucional es el de mantener una estricta neutralidad política, en todo momento y en todo lugar.
Si usted, como ciudadano o como dirigente político desea manifestar su apoyo a uno de los candidatos en liza o hacer campaña a favor de él, lo razonable es que abra usted un local de campaña en su pueblo o ciudad, y que dedique a esta actividad el tiempo que sus tareas como Intendente -que son prioritarias- permitan.
En el estado tan crítico en que se encuentran la mayoría de nuestras administraciones municipales, sería una catástrofe que dedicara usted su tiempo como Intendente o empleara recursos que son de todos los ciudadanos para apoyar al candidato de una parcialidad política. Ello no solo traería graves problemas a su ciudad sino que le complicaría innecesariamente la vida a usted, pues hay gente dispuesta a llevar este asunto a los tribunales (incluso a los penales) si llegara a comprobarse el desvío deliberado de recursos públicos para una campaña electoral determinada. Y que conste que no hablo solamente de dinero.
Usted ha sido elegido para convertirse en un baluarte de la autonomía municipal, para defender este principio de organización política de los ataques que le son dirigidos. Una de las formas más indignas de desconocer el autogobierno municipal y la libertad de los ciudadanos que habitan los pueblos y ciudades es reunir a todos los intendentes, meterlos a todos en la misma bolsa e intentar que compren la peregrina idea de que apoyar a un candidato presidencial determinado es «apoyar a Salta».
Pocas cosas hay más falsas y perversas que esta. Usted debería ser capaz de darse cuenta de ello sin necesidad de que venga nadie de afuera a abrirle los ojos. Salta, como Provincia federada, no ha postulado nunca a un candidato a Presidente de la Nación. La Constitución no le permite hacer una cosa como esa. Cualquier candidato salteño a la Presidencia será siempre candidato de un partido, de una parcialidad social, jamás del Estado provincial en su conjunto.
Sé que este año será muy difícil para usted, porque no solo su administración tendrá que hacer piruetas para conseguir el dinero que necesita para seguir funcionando decentemente, sino porque para obtenerlo tendrá que sufrir presiones que limitarán su libertad y su capacidad de decisión como gobernante. Le pido que no ceda, ni a las presiones ni a las tentaciones facilistas de corto plazo, y que piense mucho en quienes lo han honrado con el cargo de Intendente Municipal, que no se merecen que usted los traicione encolumnándose detrás de una ambición personal de poder.
Si Salta es importante para usted -cosa que no dudo- a buen seguro su pueblo y su ciudad serán todavía más importantes. No confunda ni deje que otros confundan por usted sus prioridades de gobierno.
Me despido pidiéndole que reflexione y que abra su entendimiento y su corazón a todas las opiniones, sin excluir a ninguna. Le aseguro que es posible seguir viviendo y gobernando su ciudad aun con los factores de poder en contra. Si usted cree que tiene personalidad y carácter, si tiene su autoestima alta, si piensa que está preparado para superar las adversidades y está seguro de no tener miedo al combate político, defienda entonces la autonomía de su municipio, asegure la neutralidad de su gobierno y dé las mismas oportunidades a todos los candidatos legalmente reconocidos. En eso consiste la valentía y la honradez en estos momentos.
Demuestre, por favor, que no está allí donde los ciudadanos lo han puesto por pura comodidad, pues hay una larga fila de personas cómodas y complacientes que esperan para reemplazarlo. Solo si usted demuestra cualidades únicas o muy escasas para ejercer el cargo de Intendente se asegurará tener la menor cantidad de competidores posible.
Reciba un cordial saludo de
Luis Alberto Caro Figueroa
A 20 de enero de 2019.