
La Municipalidad de Salta ha informado que su agencia de recaudación ha incorporado dispositivos con la tecnología TPV (terminal punto de venta o POS point of sales) para optimizar los controles y las inspecciones. Según la información oficial, los nuevos dispositivos permiten comprobar a través de una conexión de datos inalámbrica el estado de las deudas de los contribuyentes a la hacienda municipal.
Un terminal punto de venta es un sistema informático (POS) o electrónico micro computarizado (ECR) que gestiona el proceso de venta mediante una interfaz accesible para los vendedores o compradores. Si bien no está específicamente diseñado para el control tributario, permite una rápida conexión a las bases de datos, para comprobar, entre otras cosas, el nivel de existencia de mercancías o las autorizaciones pago con tarjetas.
Según la Municipalidad, el debut oficial de los nuevos aparatos se produjo los pasados días, durante un control de vehículos en la avenida Paraguay de la ciudad de Salta, durante el cual se comprobó el pago del impuesto municipal a la radicación de automotores. Dice la Municipalidad que en solo una hora de control, y gracias a los aparatos portátiles, se pudo detectar un montante de deuda de 215.000 pesos.
Los conductores que se encontraban al corriente del pago de sus tributos recibieron, a modo de diploma, un ticket (de esos que se borran con el calor) que acredita su situación regular de cara a la administración tributaria municipal.
Y como los nuevos dispositivos valen para cualquier tributo, durante la semana que hoy comienza, ya no serán los automovilistas que circulan por la avenida en la que se encuentra el Centro Cívico Municipal el objeto de la «cacería» impositiva, sino que lo serán los obligados al pago de la tasa por inspección de seguridad, salubridad e higiene y la tasa sobre publicidad y propaganda.
Funcionarios de la Municipalidad hablan de «desburocratización» de los controles tributarios (lo que está por verse), pero también de la eliminación de la discrecionalidad del inspector. Si bien los funcionarios parecen llamar discrecionalidad, no a la actuación administrativa arbitraria, sino al libre desplazamiento del inspector, ya -dicen- “tendremos la trazabilidad sobre el recorrido del inspector, veremos en pantalla cuánto demora en cada comercio y sabremos en tiempo real donde está”.
Lo que se dice to watch the watchers, concepto inventado para controlar a los inspectores de ómnibus, que no funcionan si alguien, a su vez, no los controla a ellos.