
La iniciativa, cuyo nombre formal es Plan de Reconversión Integral de la Familia Carrera, apunta a asegurar el cumplimiento efectivo de la ordenanza municipal, sancionada en el año 2011, que prohíbe con carácter definitivo la utilización de la tracción animal en la ciudad de Salta.
Ni el intendente Gustavo Sáenz ni su equipo de gobierno han aclarado por qué razón el plan alude a la «Familia Carrera», sobre todo cuando -manteniendo la ambigua y peligrosa denominación de «familia» para referirse a una categoría de ciudadanos no ligados por vínculos de sangre- se podría haber llamado «Plan de Reconversión Integral de la Familia de Carreros».
El inconveniente estriba en que la «Familia Carrera» es un conocido linaje salteño, con raíces en las primeras cuadras de la calle Deán Funes. Dejando a un lado que su vinculación con los carros tirados por caballos no debe de hacerles mucha gracia a los integrantes de esta antigua familia, lo cierto es algunos de ellos ya han salido a aclarar que, como familia unida que son, no necesitan, felizmente, de reconversión alguna.
Objetivos políticos y sociales
El intendente Sáenz ha dicho en su comparecencia ante los medios que su plan -que consiste básicamente en la sustitución de los carros y de los caballos por una «motocarga»- es una propuesta innovadora para los carreros, «que les permitirá mejorar su calidad de vida y acceder a beneficios». En Salta, si no hay beneficios añadidos a las decisiones, las políticas no sirven para nada.Empleando un tono marcadamente animalista, el Intendente Municipal de Salta ha dicho también que «una vez tomada una decisión hay que llevarla adelante. Por sobre todas las cosas tenemos que cumplir con la familia carrera y también con los animalitos (sic) que venían sufriendo hace bastante tiempo».
No se sabe muy bien, pues, si es el sufrimiento animal o el humano el que está por detrás de la decisión política del Intendente de Salta. Y si son los dos, tampoco se sabe cuál de ellos tiene más importancia.
Sáenz ha agradecido a las «familias carreras» (esta vez en plural) el que hayan facilitado la confección del censo que su gobierno ordenó para intentar tener un panorama más claro del problema. El Intendente ha prometido que una vez que se cumpla con su plan, va a realizar un trabajo de seguimiento a los chicos para que vuelvan a las escuelas, y a los padres y sus familias para que vivan dignamente.
También -dijo- van a ayudar a los adultos mayores (los «abuelos carreros») a que se reinserten en la actividad laboral y puedan, algún día, jubilarse y tener obra social.
Los detalles del plan
El plan anunciado por el intendente Saénz se basa en la entrega incondicional del carro y del caballo a cambio de una moto con una pequeña caja de transporte (una «motocarga») provista por la Municipalidad.Ahora bien, lo que cuesta la moto -dice la Municipalidad- será sufragado con:
a) La entrega del carro
b) La entrega del caballo
c) La prestación de servicios al Municipio
Desgraciadamente la Municipalidad no dice si son las tres condiciones juntas o solo una sola de ellas, aunque de la redacción se infiere que los carreros, además de entregar sus matungos y sus carros, deberán trabajar (se supone que gratis) para la Municipalidad. La comunicación oficial no dice durante cuánto tiempo ni en qué tipo de tareas.
La situación es complicada, porque se supone que a quien entrega un caballo gordito, fornido y saludable no se le puede exigir una prestación laboral compulsiva de la misma duración o de la misma intensidad de aquel que solo entrega a la Municipalidad y caballo desnutrido y en pésimas condiciones sanitarias.
Afortunadamente, la segunda parte del plan no parece, a primera vista, obligatoria.
Así, la Municipalidad se compromete a formar a los carreros en diferentes oficios (albañilería, electricidad, carpintería, diseño textil, cocina y peluquería). La formación contempla el pago de un incentivo económico semanal de cuantía equivalente al promedio de los ingresos percibidos y declarados en el censo realizado por la Municipalidad.
En cuanto a la prestación de servicios, el plan prevé que la Municipalidad puede contratar (si quiere) los servicios de los carreros que aprobaron el ciclo formativo. En la parte más ambigua de la formulación del plan se expresa lo siguiente: «Quienes desempeñen servicios ambientales contarán con asistencia técnica de la Secretaría de Ambiente y Servicios Públicos: a) Mantenimiento de espacios verdes: tareas de desmalezado, perfilado, limpieza, papeleo y mantenimiento de mobiliario y juegos infantiles; b) Extracción de forestales, c) Limpieza de microbasurales, d) Descacharrado».
Lo de «papeleo» no debe entenderse en el sentido del Diccionario (exceso de trámites en la resolución de un asunto) sino que significa, en este caso, «recogida de papeles tirados en el suelo».
De la redacción del plan, que no es muy afortunada que digamos, se entiende que los trabajadores, que han recibido formación en albañilería, electricidad, carpintería, diseño textil, cocina y peluquería, pueden no obstante dedicarse a trabajos ambientales. En tal caso, la Secretaría municipal correspondiente les bridará «asistencia técnica», lo cual en principio desmiente o minimiza la utilidad de la formación recibida, ya que en ningún caso se prevé la formación profesional en materia ambiental. Es más razonable pensar que una vez que el plan de reconversión carrera esté en marcha, el señor Casas, titular de la cartera municipal de Ambiente tendrá a su disposición más obreros para realizar, a más bajo precio, los trabajos que casi nadie quiere realizar.
El plan municipal habla también de asistencia social permanente, pero no dice que esta vaya a cubrir a todo el universo carrero, sino solamente a las «familias relevadas». Es decir, que si usted no ha sido oportunamente «relevado», sea porque se ha negado a ello, sea por cualquier causa, la Municipalidad en principio no contribuirá a la resolución de sus principales problemáticas sociales, y que no se ocupará de temas como la erradicación del trabajo infantil, o el acceso y permanencia en la educación formal, entre otras. Habrá seguramente otras soluciones para los «no relevados», pero estas no aparecen en el plan.
El último punto de plan es el monotributo social. Sobre este punto dice la Municipalidad que el erario afrontará el pago de los impuestos de quienes accedan al plan. Y que de esta forma se garantizará la cobertura social, previsional y el acceso al trabajo formal. Es de esperar que quienes sean contratados para recoger papeles en el parque o para limpiar los basurales tengan un contrato de trabajo formal y que no sean monotributistas, no vaya a ser cosa que se repita el régimen de explotación laboral del Ministerio de Derechos Humanos y Justicia del gobierno provincial, que mantiene en situación de precariedad, sin estabilidad ni derechos, a un consistente grupo de trabajadoras.